LA MENTIRA TIENE PATAS CORTAS
Virgilio Ángel Galeano
Al pueblo y a los trabajadores siempre hay que decirles la verdad, porque después vienen las consecuencias. Por supuesto que nosotros repudiamos y rechazamos y estamos en contra del vandalismo y el accionar de los grupos represivos, que se organizan contra los trabajadores, ya sean de las corrientes sindicales, del Estado y de donde vengan, porque también hemos sufrido esas experiencias, que hemos rechazado con éxito por la combatividad de nuestros compañeros y por la capacidad de organización y porque estamos preparados para repeler esta clase de agresiones.
De todos modos hace un largo tiempo se venia gestando en el ferrocarril Roca una explosión de esta naturaleza, donde se produce este lamentable saldo de un compañero muerto y varios heridos.
Lo clásico de estas reacciones es que siempre se producen en el sector más crítico y más expuesto de toda la cadena de empresas privatizadas, las más expuestas por la desprolijidad política y los compromisos económicos que contraen entre las patronales la dirigencia sindical y los funcionarios de turno, en perjuicio de los trabajadores.
Esta compleja situación laboral y social comienza a producirse con la aplicación de la política liberal implantada durante el gobierno menemista que busca terminar con el Estado del Bienestar fundado por el peronismo en la Argentina. Esta política liberal sostenida por medio del uno a uno, cuya duración hasta principios de siglo, mantuvo encubierto el trabajo precarizado, con el ajuste del dólar se produjeron picos críticos de protesta en las empresas privatizadas y en los sindicatos respectivos. Finalmente lograron arreglar esta situación, porque como bien dicen algunos compañeros, a los trabajadores no les interesa quien los explota, solo importa cobrar un sueldo para cubrir sus necesidades. Esto no es insensibilidad por parte de los trabajadores, ni falta de nacionalismo, es la práctica de la vida de todos los días y la supervivencia de la clase trabajadora. Sin embargo, quedaron en el camino sin resolver varios agujeros negros, entre ellos, las empresas Aerolíneas Argentinas y los Ferrocarriles .La primera se privatizó, en cambio el Ferrocarril quedó sin solución y a merced de los negociados internos que siempre se denuncian. No me voy a detener en las explicaciones del sistema de subcontratación.
PORQUE SE PRODUCE LA REACCION
La respuesta extrema de un grupo sindical que obedece a la Unión Ferroviaria tiene dos características, la primera es estructural y la segunda es política-sindical y tiene que ver con la participación de activistas gremiales en oposición a la dirigencia de la UF , que utilizan la protesta para debilitar a la conducción burocrática. La lucha política-gremial está determinada por las agrupaciones internas que están en contra de Pedraza y el círculo que lo rodea, quienes han tratado por todos los medios de desplazarlo del sillón que ocupa desde hace años, como los dirigentes sindicales de todos los grandes gremios. Y en este plano están utilizando todos los medios a su alcance. El último recurso utilizado es enfrentar a los trabajadores tercerizados, incentivándolos con la exigencia y la esperanza de incorporar a estos trabajadores a la planta permanente del ferrocarril. Les mintieron, en lugar de ayudar a organizar y construir sus propias organizaciones sindicales, los impulsaron a enfrentarlos contra la GUOFRE y contra la conducción del gremio ferroviario (no los defiendo, son iguales a la UPSRA , o peores) con el objetivo de serrucharles la silla.
Digo esto porque hemos pasado por esta situación con los compañeros del Ferrocarril Sarmiento, San Martín, Belgrano, y el Roca. Desde el año 207 cuando descubrimos que la empresa MAPRA les comía un sobresueldo que les entrega la GUOPRE por realizar trabajos de guardatrenes, control de andenes, de molinetes y otros que son propios del personal ferroviario. En 2007 hicimos la denuncia al Ministerio de Trabajo que les robaban 400 pesos mensuales, la UPSRA se adelantó y arregló con MAPRA y firmaron un acuerdo que se homologó en el Ministerio de Trabajo, y se llevaron los laureles García y Cía. En la actualidad los compañeros vigiladores están cobrando un sobresueldo de mil doscientos pesos, aparte del sueldo mensual.
En el Sarmiento, los compañeros vigiladores tuvieron problemas con la patronal de la seguridad y se afiliaron masivamente a nuestro sindicato, buscando ayuda y solución a sus problemas inmediatos, eligieron delegados, diez en total para discutir un acuerdo de 20 puntos con la patronal. Entonces apareció un Delegado Ferroviario, conocido con el nombre del “pollo” quien estaba de vacaciones en ese momento, las interrumpió para acercarse y actuar de intermediario entre las dos patronales. Como resultado de esta intermediación del “pollo”, el movimiento de los vigiladores se disolvió, varios compañeros fueron despedidos y otros fueron trasladados a otros objetivos. Esto mismo ocurrió en el Roca y en el San Martín.
Cuando la CTA expulsó a nuestros compañeros a mediados de junio, los compañeros pidieron que los representara la CTA , enviaron telegramas personales y fueron despedidos por falta de representación legal. En cambio los compañeros de nuestro sindicato todavía están dentro de MAPRA, con respaldo de los fueros sindicales de nuestro sindicato y del Ministerio de Trabajo. Esta lucha interna donde diferentes fracciones disputan el poder de la conducción gremial ha llevado a una situación donde lamentamos vidas humanas y la pérdida de un dirigente gremial y político. Doble pérdida a causa de llevar a los compañeros por un camino equivocado.
DONDE ESTA LA MENTIRA
Si hay algo que nadie se puede explicar, o si lo hacen toman el camino herrado cuando se preguntan, como permitieron los dirigentes sindicales a principios de los años 1990, la privatización de sus respectivos gremios a sabiendas del caudal de afiliados que se perderían a causa de los “retiros voluntarios” y la cantidad de aportantes a las Obras Sociales, es algo impensable dejarse despojar de un semejante caudal de capital sindical y de fuerza política para presionar a los gobiernos de turno en la defensa de sus interesas. De solo pensar en estos dirigentes como una contribución a la implantación de políticas liberales que fueron combatidas desde la creación de los sindicatos por todas las conducciones obreras que pasaron por el sindicalismo argentino, con la pérdida de cuatro y medio millones de afiliados, es impensable. No puede ser creíble por nadie que conozca la historia del movimiento obrero.
Hay dos cosas que los dirigentes gremiales defienden con la vida, los afiliados y las Obras Sociales. Cuando se tocan estos dos aspectos de la organización Sindical es un hecho que se trata de una declaración de guerra.
Aquí, en la Argentina se produce en 1990 el negociado más infame por detrás de los trabajadores del Estado. El gobierno menemista hace un acuerdo que se integra con el pliego de las privatizaciones y se legaliza por la ley del congreso, escondido entre los acuerdos de privatización, (la letra chica que le dicen) a partir de ese momento y por espacio de 50 años esos sindicatos percibirán un subsidio que cubrirá la cantidad de afiliados que cada uno perdió con la ley de privatización y además los aportes para las Obras Sociales. Los trabajadores de las empresas por su parte percibirán el diez por ciento de las acciones clase “B” no negociables en bolsa de comercio, que se cancelarán en diez años a partir de la fecha de privatización, nombrando albaceas y administradores a la conducción gremial de cada empresa. Se privatizó a cambio de un botín que el Estado Nacional debe pagar, sin importar el gobierno de turno.
Por supuesto, a partir de ese momento no podrá incorporarse ningún afiliado al sindicato, por otro lado mantendrán el equilibrio las empresas proveedoras de servicio, quienes deberán mantener el cupo de personal ocupado. En la Argentina hay una “Ley que impide la incorporación de nuevos trabajadores en las empresas privatizadas”. Por tal motivo todos los servicios de mantenimiento y anexos deberán ser realizados por empresas ajenas a la administración concesionaria. De esta manera nace la tercerización en la Argentina y por supuesto el trabajo precarizado.
Los concesionarios de las Empresas del Estado, llegaron a la Argentina para ganar dinero, no vinieron para hacer beneficencia social a los trabajadores, ni siquiera se preocuparon de mejorar los servicios y ninguna a cumplido con las exigencias de los contratos en veinte años de explotación y superganancias.
NADIE ESCUCHA LA VERDAD
Los compañeros del Roca llegaron al Sindicato hace varios meses buscando respaldo sindical y político. Se lo dimos. Cuando ellos manifestaron su voluntad de organizarse para pelear la incorporación al ferrocarril, porque les habían llenado la cabeza, que el personal con tres años de antigüedad tenía derecho a incorporarse al plantel permanente del ferrocarril, entonces los reunimos en asamblea le explicamos que estaban avanzando por el camino equivocado y que por las cláusulas del contrato de privatización no podían ingresar a la empresa concesionaria. Otro sector buscó de otra manera comprometer a los compañeros del Local de nuestro Sindicato en Lomas de Zamora y llegar al corte de vías por el mes de mayo, en ese momento decidimos replegar a los compañeros del sindicato, previendo la represión que se estaba gestando.
Varios compañeros de MAPRA se pusieron en contra de Galeano y algunos miembros de la Comisión Directiva , lo acusaron de muchas cosas, entre ellas que ya estaba viejo para dirigir el sindicato, y había que seguir a Medina y la CTA , que estaban en la postura de cortar las vías. Había que cortar las vías y obligar a la concesionaria a incorporarlos.
Nadie quería escuchar los motivos por los cuales ningún trabajador de las empresas contratistas no podría ingresar a los lugares de planta permanente. Les dijimos con toda claridad que el único camino correcto que tenían era la organización sindical de modo independiente, como lo hicieron los compañeros del subterráneo, como lo hicimos nosotros, todos los vigiladores de todo el país, en cada zona y en cada provincia. Esta postura ciega fue aprovechada por la agrupación opuesta a la conducción de Pedraza.
Piensen que hubiera ocurrido, si nosotros hubiéramos seguido con la idea de muchos compañeros que decían que había que recuperar la UPSRA. Bueno creo que casi todos los que hoy estamos luchando no estaríamos en la vigilancia. (No sabemos si para mejor o para peor).
CONCLUSIONES
Si hay algo que debemos aprender, es que cuando ocurre un acontecimiento de grandes magnitudes lo primero es buscar las causas, porque los efectos ya los tenemos a la vista. Para nosotros es importante conocer las causas que llevó a los compañeros a esta situación, porque lo hecho, las lamentaciones solo nos conducen a llorar por las heridas que nos han producido. Quienes dirigimos las organizaciones aprendemos de los errores, los que se pavonean por los triunfos son unos estúpidos, que luego pagarán caro sus errores y cae sobre las espaldas y las vidas de los compañeros.
Nosotros los vigiladores estamos solos, no importa donde nos recostemos y bajo que paraguas nos ubicamos para no mojarnos, siempre estamos solos y debemos organizarnos para resolver los problemas políticos, sindicales y plantearnos el rumbo correcto. En nuestra marcha se van a presentar muchos enemigos, muchos oportunistas y muy pocos amigos.
Nosotros solamente defendemos a los trabajadores, y digo esto para no tener que salir a responder que con estas explicaciones estamos defendiendo la postura política de quienes son responsables del poder. Porque la verdad suele destapar falencias y poner en descubierto los defectos de las conducciones, que luego no quieren reconocer y las tapan acusando a los demás.
En estos días se ha producido una controversia, donde los compañeros dicen su modo de pensar, y estamos de acuerdo porque como muy pocas veces hay un dialogo político y sindical que ayuda a poner claridad en los modos de pensar, en la manera como deben decirse todas y cada una de las opiniones, por esa razón me he tomado el atrevimiento de participar y poner en conocimiento de los compañeros aspectos de la vida nacional que muy pocos conocen, fundamentalmente porque han sido ocultados al conocimiento del pueblo y de los trabajadores.
Si alguien quiere corroborar lo que he puesto en estas líneas solo tiene que recurrir a las páginas del Boletín Oficial y leer las Leyes emitidas por el Congreso de la Nación y los Decretos presidenciales de la época menemista, que son de conocimiento público. Del mismo modo los contratos firmados entre los concesionarios y el Estado Nacional, que se encuentran en los recintos de los Entes Reguladores de cada empresa privatizada.
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