Estamos organizando la Federación Nacional de los Trabajadores de Vigilancia Privada

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NUESTRA PRIORIDAD ES LA ORGANIZACION DE LA FEDERACION NACIONAL DE TRABAJADORES DE VIGILANCIA PRIVADA-


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  • LAZARO CÁRDENAS
    Presidente de Méjico

    SEPTIMA PARTE


    Virgilio Ángel Galeano - 26 de febrero de 1999.-:

    TROTZKY RESPONDE SOBRE LA CUESTIÓN

    La cuestión tiene una enorme importancia y el esquematismo en la fórmula de la revolución permanente puede convertirse, y se convierte cada tanto, en extremadamente peligrosa para nuestro movimiento en América Latina...

    Que la historia pueda saltar etapas, es evidente... Por ejemplo, si se construye un ferrocarril en las selvas de Yucatán, es saltar etapas. Esto a nivel del desarrollo americano de las comunicaciones...

    Y cuando Toledano jura por Marx, también es saltar etapas, porque los Toledano de Europa, en tiempos de Marx, juraban por otros profetas...

    Rusia saltó la etapa de la democracia. No totalmente, la ha comprimido. Esto es bien conocido. El proletariado puede saltar la etapa de la democracia, pero nosotros no podemos saltear las etapas del desarrollo del proletariado. Creo que nuestros camaradas, en México y fuera de él, tratan de manera abstracta, en lo que concierne al proletariado, e incluso a la historia en general, de saltear, ya no con las masas por encima de ciertas etapas, sino por encima de la historia en general, y sobre todo por encima del desarrollo del proletariado.

    La clase obrera de México participa y no puede más que participar en el movimiento, en la lucha por la independencia del país, por la democratización de las relaciones agrarias... De este modo, el proletariado puede llegar al poder antes que la independencia de México esté asegurada y las relaciones agrarias reorganizadas. Entonces, el gobierno obrero podrá volverse un instrumento de resolución de estas cuestiones... La sociedad latinoamericana, como toda sociedad -desarrollada o atrasada- está compuesta por tres clases: la burguesía, la pequeño burguesía y el proletariado.

    En la medida en que las tareas son democráticas en el amplio sentido histórico, son tareas democrático burguesas, pero acá la burguesía es incapaz de resolverlas, como lo ha sido en Rusia y en China...

    En este sentido, durante el curso de la lucha por las tareas democráticas, oponemos el proletariado a la burguesía. La independencia del proletariado, incluso en el comienzo de este movimiento, es absolutamente necesaria, y oponemos particularmente el proletariado a la burguesía en la cuestión agraria, porque la clase que gobernará, en México como en todos los demás países latinoamericanos, será la que atraiga hacia ella a los campesinos...

    Si los campesinos continúan apoyando a la burguesía como en la actualidad, entonces existirá ese tipo de estado semi bonapartista, semi democrático, que existe hoy en todos los países de América Latina, con tendencias hacia las masas...

    Estamos en el período en que la burguesía nacional busca obtener un poco más de independencia frente a los imperialismos extranjeros... La burguesía nacional está obligada a coquetear con los obreros, con los campesinos, y tenemos ahora al hombre fuerte del país orientado a la izquierda como hoy en México.

    Si la burguesía nacional está obligada a abandonar la lucha contra los capitalistas extranjeros y trabajar bajo su tutela directa, tendremos un régimen fascista, como en Brasil, por ejemplo... Pero allí la burguesía es absolutamente incapaz de constituir su dominación democrática, porque, por un lado tiene el capital imperialista, y por el otro, le tiene miedo al proletariado porque la historia, allí, saltó una etapa y porque el proletariado se volvió un factor importante antes que haya sido realizada la organización democrática del conjunto de la sociedad... Incluso en estos gobiernos semi bonapartistas democráticos, el Estado necesita del apoyo de los campesinos y es gracias a su peso que disciplina a los obreros. Es más o menos lo que ocurre en México...

    Ahora la IV Internacional reconoce todas las tareas democráticas del Estado en la lucha por la independencia nacional, pero la sección mexicana de la IV Internacional compite con la burguesía nacional frente a los obreros, frente a los campesinos. Estamos en perpetua competencia con la burguesía nacional, como única dirección capaz de asegurar la victoria de las masas en el combate contra los imperialistas extranjeros... En la cuestión agraria apoyamos las expropiaciones. Esto no significa, entendido correctamente, que apoyamos a la burguesía nacional... En todos los casos en que ella enfrenta directamente a los imperialistas extranjeros o a sus agentes reaccionarios fascistas, le damos nuestro pleno apoyo revolucionario, conservando la independencia íntegra de nuestra organización, de nuestro programa, de nuestro partido, y nuestra plena libertad de crítica.

    El Kuomintang en China, el PRM en México, el APRA en Perú son organizaciones totalmente análogas. Es el frente popular bajo la forma de un partido...

    Correctamente apreciado, el Frente Popular no tiene en América Latina un carácter tan reaccionario como en Francia o en España. Tiene dos facetas. Puede tener un contenido reaccionario en la medida en que esté dirigido contra los obreros, puede tener un carácter agresivo en la medida en que esté dirigido contra el imperialismo. Pero, apreciando el frente popular en América Latina bajo la forma de un partido político nacional, hacemos una distinción entre Francia y España. Pero esta diferencia histórica de apreciación y esta diferencia de actitud sólo están permitidas con la condición que nuestra organización no participe del APRA, el Kuomintang o el PRM, que conserve una libertad de acción y de crítica absoluta.

    Hay que hacer también concretas las cuestiones de la toma del poder y del socialismo. La primera cuestión es la de la toma del poder por el partido obrero en México y en los otros países de América Latina. La segunda es la de la construcción del socialismo. Por supuesto, será más difícil construir el socialismo en México de lo que lo es en Rusia. Pero no está del todo excluido que los trabajadores mexicanos puedan tomar el poder antes que los obreros de Estados Unidos, si estos últimos continúan avanzando tan lentamente como hoy.

    Diría que es particularmente posible si el movimiento imperialista en Estados Unidos empuja a la burguesía a dominar a Latinoamérica. Latinoamérica es para los Estados Unidos lo que Austria y los Sudetes eran para Hitler.

    Como primer paso en la nueva etapa del imperialismo americano, Roosevelt o su sucesor deberá mostrar el puño a Latinoamérica para asegurar su tutela económico-militar sobre ella y esto provocará un movimiento revolucionario -y pensamos que con más éxito- más decisivo que en China. En estas condiciones, los obreros de México pueden llegar al poder antes que los de Estados Unidos. Debemos alentarlos y empujarlos en esta dirección. Pero esto no significa que construirán su propio socialismo.

    Deberán decidirse a combatir al imperialismo americano, lo que significa, que reorganizarán las condiciones agrarias de sus países y abolirán la pérfida sociedad parasitaria que juega un rol tan grande en esos países, dándole el poder a los soviets de obreros y campesinos y combatiendo contra el imperialismo. El futuro depende de los acontecimientos en Estados Unidos y en el resto del mundo. (sic)

    UN GOBIERNO REVOLUCIONARIO

    Durante la segunda mitad de marzo de 1938, Cárdenas tomó tres decisiones importantes. El 18 de marzo de 1938, anunció la expropiación de las empresas petroleras extranjeras que operaban en México. Esa decisión, fue tomada a raíz de un prolongado conflicto laboral con las empresas petroleras sobre salarios y condiciones de trabajo, que provocó una inmediata ola de protestas de parte de los Estados Unidos y Gran Bretaña.

    Inglaterra rompió las relaciones diplomáticas con México. En los Estados Unidos, Roosevelt fue criticado porque su política de "buen vecino" para con América Latina había alentado a México a adoptar una actitud intolerable de independencia. Posteriormente, por intermedio de Isidro Fabela, ante la Sociedad de Naciones en Ginebra, protestó contra la decisión del gobierno Alemán de anexar Austria. Esa protesta solitaria implicaba el riesgo de una pérdida financiera enorme para México, por los anticipos pagados a Austria por la compra de armas. Se arriesgó a perder un cliente importante para el petróleo nacionalizado.

    Una semana más tarde, Cárdenas adoptó una tercera decisión. El 26 de marzo aceptó la invitación de Roosevelt a participar en Evian en la conferencia sobre refugiados. La invitación tenía por objeto demostrar a la opinión pública de Estados Unidos y del mundo entero que la administración norteamericana estaba haciendo algo en pro de las víctimas alemanas y austriacas del nazismo. La respuesta de Cárdenas seguía la tónica de sus esfuerzos por mantener relaciones amistosas con el gobierno de Roosevelt pese a la crisis del petróleo.

    Esas decisiones presentaron al México de Cárdenas bajo una cara de país progresista, abocado en el interior a una revolución social y enfrentando el expansionismo fascista en el exterior. Esta identidad quedó demostrada durante los primeros años del mandato de Cárdenas por su actitud hacia la invasión de Etiopía por Italia, pero sobre todo por el apoyo que brindó al gobierno republicano español, desde el comienzo mismo de la Guerra Civil, en julio de 1936. México fue el único país de América Latina que condenó la intervención de Alemania e Italia, instando a la Sociedad de Naciones y a las potencias a poner término a la invasión.

    México desafió también el embargo a la venta de armas a los dos bandos, impuesto por Inglaterra y Francia, vendiéndole armas al gobierno republicano. 1938, Es un año crucial dentro del periodo presidencial de Lázaro Cárdenas, así como en la triste historia de la República española. En plena ola de fervor nacionalista arrollador, encaminado a afianzar el control del Estado sobre las empresas petroleras extranjeras que operaban en el país, México reitera el 10 de abril de 1938 su disposición a aceptar refugiados de España y otros países.

    Cárdenas defendió su decisión de admitir a los ex combatientes de las Brigadas Internacionales, las describió como personas deseosas de invertir sus energías y sus bienes en nuevas industrias y en la agricultura en regiones que necesitaban más población. Pidió al Secretario de Gobierno distribuir a los trabajadores y campesinos españoles en cinco estados. El Secretario, con la ayuda de los gobernadores, debía identificar sitios idóneos para el asentamiento de los campesinos, y averiguar en que industrias se aprovecharía del mejor modo la capacidad de los trabajadores urbanos.

    UN GOBIERNO BENEVOLENTE - LOS REFUGIADOS ESPAÑOLES

    La disposición de aceptar a republicanos españoles en calidad de refugiados también despertó gran oposición. Entre los miembros de la "Liga Nacional" del Distrito Federal, que en 1938 había denunciado infracciones por parte de inmigrantes españoles, llegados poco antes al país. Junto a este organismo, y con el mismo propósito, actuaban otros comités nacionalistas "de vigilancia".

    Los españoles arraigados en México desde tiempo atrás, que eran en su mayoría franquistas convencidos, expresaron su oposición a la llegada de los refugiados republicanos y festejaron abiertamente el próximo colapso de la República. Los republicanos españoles no recibieron ayuda de sus compatriotas en México. Los "rojos" españoles se enfrentaron también al antagonismo del movimiento Sinarquista, cuya ideología unía el nacionalismo católico y consignas de justicia social, dirigidas a la población rural. Esa organización fascista, fundada en 1937, creció rápidamente a 90.000 miembros, en 102 comités locales en 1939 y más de medio millón de miembros en 1943.

    El impacto de esa oposición combinada se sintió en enero de 1939, cuando el gobierno republicano español decidió disolver las Brigadas Internacionales y México tuvo que admitir algunos de los voluntarios, que no podían regresar a sus países de origen. Cárdenas ordenó a su embajador en España, Adalberto Tejeda, enviar a México a todos los alemanes, austriacos e italianos; más tarde ofreció asilo a todos los ex miembros de las brigadas oriundos de países del este de Europa, de haber regresado a sus países, habrían sido perseguidos por los gobiernos fascistas de esos países. Ello incluía 313 polacos, 98 checos, 56 rumanos y otros de diversas nacionalidades. Hubo protestas en Ciudad de México cuando se estaban elaborando en Barcelona los planes para mandar a 1391 ex combatientes de la Guerra Civil.

    Cuando aparecieron en la prensa artículos sobre la filiación comunista de los voluntarios, los organismos políticos del Distrito Federal, Puebla, Veracruz, Baja California y otras zonas enviaron al Presidente largas cartas de protesta, afirmando que esos refugiados eran una amenaza aún mayor para los mexicanos que los calificados como "indeseables" y se debía atender a las necesidades descuidadas de los mexicanos antes que suavizar el sufrimiento de los extranjeros. El famoso pintor mexicano comunista, David Alfaro Siqueiros, ex combatiente en las brigadas, que regresaban de España encabezando a los voluntarios mexicanos, saludó la decisión del Presidente.

    En Los Ángeles, los ex combatientes del batallón norteamericano Abraham Lincoln felicitaron a Cárdenas por su decisión, igual que muchos grupos mexicanos izquierdistas. Sin embargo los enemigos de Cárdenas lograron su propósito. Nunca se supo si la oposición en México o las dificultades en España fueron la causa de que en marzo de 1939 aún no hubieran salido los miembros de las brigadas cuya inmigración ya había sido aprobada.

    En esos momentos la República Española había dejado de existir. Porque después de cruzar el Ebro en noviembre de 1938, los "nacionales" lanzaron un ataque en masa contra Cataluña, que culminó con la conquista de Barcelona el 26 de enero de 1939. A partir de ese momento la corriente de refugiados que entraban en Francia se convirtió en alud en febrero. El 27 de febrero de 1939, Inglaterra y Francia reconocieron oficialmente al gobierno de Franco, y el 10 de abril los combatientes que quedaban del ejército republicano, se rindieron. Había en unos 400.000 a 500.000 refugiados, entre civiles y militares, en el sur de Francia. ,

    Continua en la página siguiente



    PARA NO PERDER LA MEMORIA

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    ES LA QUE SE ABANDONA



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