Estamos organizando la Federación Nacional de los Trabajadores de Vigilancia Privada

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NUESTRA PRIORIDAD ES LA ORGANIZACION DE LA FEDERACION NACIONAL DE TRABAJADORES DE VIGILANCIA PRIVADA-


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  • HUELGA GENERAL DE 1936

    La Huelga General de Masas de enero de 1936, fue un avance cualitativo en la lucha de la clase obrera, porque fundó las bases para crear otras políticas, otras formas de lucha, para beneficio de los trabajadores. La represión salvaje sigue siendo una constante, sólo frenada por la acción de la clase obrera que se organiza y la enfrenta con la lucha, junto a otra parte importante del pueblo.

    En la Huelga metalúrgica de 1942. Participaron veintidós mil trabajadores, entre el 26 de junio y el 13 de julio. La frecuencia de las movilizaciones obreras produce enfrentamientos entre los dirigentes de diferentes gremios, es una etapa, dentro de los años 1942 y 1943, de grandes divisiones dentro del movimiento obrero.

    El 17 de octubre de 1945, fue el lanzamiento de una huelga general de masas, diferente a las características de las huelgas anteriores, en esta movilización, por primera y única vez no hay represión del Estado, condición reiterada de todos los gobiernos, una constante que los trabajadores esperábamos en cada movilización.

    La Huelga de la Carne. Inicialmente se extiende desde el 1º al 26 de marzo de 1946, por el cumplimiento del aguinaldo, aumento del salario y otras mejoras. Luego, se produce la segunda etapa, que va del 1º de octubre al 20 de noviembre de 1946, En 1946 se registraron ciento cuarenta y dos huelgas; en 1947 sesenta y cuatro huelgas; en 1948, ciento tres huelgas en 1949. La de los metalúrgicos en 1947, la textil en octubre del mismo año.

    La Huelga Bancaria. Comienza el 30 de marzo de 1948 y abarca todo el Gran Buenos Aires. Se reclama el nuevo escalafón y aumento salarial.

    La Huelga Gráfica en 1949. En pleno gobierno peronista y, con el proceso de la nueva constitución nacional, el panorama sindical no dejaba de mover las aguas.

    La Huelga ferroviaria. El 15 de noviembre de 1950 la Unión Ferroviaria va a la huelga. La dirección del sindicato lo encabeza Pablo C. López, un protegido del gobierno. La caída de los salarios reales es notable a partir del último año. Al ver la inacción de Pablo López, los ferroviarios crean un Comité de Emergencia integrado por la militancia de base y activistas. Lanzan la huelga al margen del sindicato.

    Reorganizada la C.G.T., en setiembre de 1945, con Silverio Portieri como Secretario General, crecerá incesantemente en número de afiliados, pasando de 80.000 en 1943 a 500.000 en 1945 y 1.500.000 en 1947, diez años después agruparía a 6.000.000 de trabajadores.

    A partir de 1949, la ligazón política que unía a la C.G.T. con el gobierno, se hizo cada vez más estrecha, pasando a formar parte, como rama sindical, del ya constituido Partido Peronista. Esta vinculación la llevó, en algunos casos, a encontrarse frente a disyuntivas, debiendo optar entre su adhesión al gobierno, del cual constituía unos de los pilares de sustentación, y los reclamos de sus gremios adheridos. En este sentido, es importante referirse a algunos de los movimientos sindicales de protesta, que colocaron a la C.G.T. en una coyuntura difícil. Estos movimientos se tradujeron en una serie de huelgas, iniciadas por sindicatos muy importantes, como los obreros de la carne, municipales, bancarios, industria del azúcar, gráficos, marítimos y ferroviarios, motivados en reclamos salariales y/o incumplimiento de convenios colectivos. En el período 1949/1951, las huelgas bancarias y ferroviarias, fueron realizadas por comisiones internas que escaparon al control de las autoridades gremiales, que se vieron impotentes frente a tales manifestaciones. En el caso de la huelga general que protagonizaron los trabajadores gráficos, en marzo de 1949, las autoridades sindicales fueron suspendidas por la presión interna, y la C.G.T. envió un interventor al gremio. La huelga general marítima de 1950, fue llevada a cabo por gremio que no había entrado en la C.G.T. la Confederación General de Gremios Marítimos y Afines (C.G.G.M.A.); como consecuencia de la huelga, la C.G.T. intervino a los principales sindicatos marítimos que formaban la C.G.G.M.A. y organizó una nueva entidad sindical: la Asociación Marítima Argentina que tuvo el reconocimiento del Ministerio de Trabajo.

    Perón entregó al Secretario General de la C.G.T., Aurelio Hernández, en febrero de 1949 El desarrollo de la negociación colectiva, la que tuvo amplia expansión en este período, contó con la ley 14.250, del año 1953, que reguló la negociación de los contratos colectivos de los trabajadores de la actividad, pública o privada que no estuvieran comprendidos por estatutos especiales o sometidos al régimen establecido para la administración pública, estipulándose la constitución de comisiones paritarias con representantes de trabajadores y empleadores de la actividad. Con esta ley, el contrato colectivo tuvo su consagración definitiva y sus consecuencias incidieron, poderosamente, en la concreción de una práctica fundamental en las relaciones obrero-patronales. Entre 1949 y 1951, las huelgas se redujeron a 30, con la participación de 50.000 trabajadores. (que significativo)

    PARA YEPEZ

    Mucho tiempo después, en Junio de 1973, luego de haber sido un preso político, y con Héctor Campora al Frente de la Presidencia, y Rodolfo Puiggros al frente de la Universidad de Buenos Aires, Paco Urondo es designado Director del Departamento de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Renunciaría el 1 de Octubre de 1973, en solidaridad con la renuncia del rector Puigross, cuestionado fuertemente por la derecha universitaria. La primavera camporista empezaba a marchitarse. Un mes después asumiría la jefatura del recién creado Diario NOTICIAS.

    Meses después, en noviembre de 1973 el Paco periodista pasa a ser el responsable político del diario "Noticias" que salía todas las mañanas desde el 20 de Noviembre de ese año y tiraba 130.000 ejemplares. Esa experiencia militante que compartían Miguel Bonasso, Rodolfo Walsh, Juan Gelman, Horacio Verbitsky, y el uruguayo Zelmar Michelini. A fines de Agosto de 1974, Isabel Perón clausuró esa publicación. Poco antes, había sido también clausurado "El Mundo" otra expresión de prensa militante, aunque encarada desde otro ángulo político.

    Como dato curioso, acotemos que la corresponsalía Rosario de El Mundo era compartida por Carlos Gabetta, hoy Director de la Edición Cono Sur de Le Monde Diplomatique y nuestro compañero Miguel Ferrari. El corresponsal de Noticias era el hoy Subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia, Víctor Aliprandi. Ambas corresponsalías compartían fraternalmente el fotógrafo.

    Para finalizar, leeremos un fragmento de MUCHAS GRACIAS, uno los últimos poemas de Paco Urondo, no sin antes agradecer a los compañeros de la Asociación Civil "El Periscopio" de Santa Fe, que nos han hecho llegar los materiales para componer este texto.

    Francisco "PACO" Urondo
    "Empuñé un arma porque busco la palabra justa" “Como bola sin manija”
    puedo ir para un lado
    puedo ir para otro lado
    (…)
    puedo sorprender
    ser irascible o piadoso
    comprensivo con las mujeres
    o despiadado con sus increíbles sentimientos
    puedo como antaño volver a enamorarme
    o tirar todo por la borda
    o no soportar la memoria
    (…)
    puedo envejecer y enmudecer para siempre
    y decir palabras sin mayor fundamento
    puedo gozar de placeres fáciles y complicados
    (…)
    y hoy no he recordado tu nombre
    y pienso que otro día podré humillarlo-
    puedo tener rasgos bondadosos
    arranques de conmovedora caridad
    puedo echarme a perder (…)

    Perón, a partir de 1943 y desde su cargo en el Ministerio de Guerra y desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, había sabido ahondar en las divisiones entre los socialistas y atraer a su causa a consolidados dirigentes gremiales afiliados al socialismo,5 cuya lealtad al partido no se traducía en la promoción de la jerarquía de la organización, monopolizada por un grupo dirigente integrado por profesionales de clase media. Era el caso, por ejemplo, de Ángel G. Borlenghi, que hasta 1945 había sido Secretario General de la Federación de los Empleados de Comercio y afiliado al PS, y entre 1946 y 1955 se desempeñó como Ministro del Interior de los gobiernos peronistas.6

    La intimidación oficial a la opinión contraria se ultimó mediante procesos de desacato y detención contra los editores de los diarios opositores. Desde mediados de 1947, la clausura a la prensa opositora se aplicó bajo diferentes pretextos y dejaron de aparecer, una a una, todas las publicaciones contrarias al gobierno de Perón.

    El Intransigente de Salta, dirigido por David Michel Torino, tenía amplia difusión entre los seguidores del radicalismo en el interior del país. La Vanguardia, de los socialistas, había sobrevivido las clausuras impuestas por los gobiernos militares desde 1943. La Hora, de los comunistas; Tribuna Democrática, de los conservadores; El Hombre Libre, de los demócrata-progresistas, completaban el universo periodístico relacionado con los partidos antiperonistas. La revista Qué sucedió en siete días apareció en agosto de 1946 y constituyó un intento periodístico de análisis e información imparcial sobre los temas políticos y económico-sociales del país

    Entre 1943 y 1945, un segundo gobierno de facto da un nuevo impulso a las fantasías de poder, de origen totalitario, en los medios castrenses. La prédica antijudía de las revistas nacionalistas revela al movimiento del 4 de junio como considerablemente peligroso. Pero es a partir de 1946 que el control de la población se incrementa en dos sentidos:

    1- Se manipula a la opinión pública desde los medios de difusión masiva para llevarla por los cauces convenientes al totalitarismo.

    2- Se sistematiza la violencia del Estado. Por esos años, teóricos de derecha pronunciaban conferencias irritantes en los ámbitos de las FF.AA., al tiempo que comienzan a modificarse los planes de estudio en los colegios militares, por lo que se desplaza a los profesores liberales. La tortura está a la orden del día.

    En 1948, Cipriano Reyes y un grupo de seguidores son sometidos a incalificables tormentos. Un año después, las víctimas serán las obreras y obreros telefónicos que se niegan a la unificación prepotente del gremio.

    En 1953 se denuncia, por boca del diputado Nudelman, la aplicación de la picana. El testimonio de Juan Ovidio Zavala, obtenido una vez derrocado Perón, es clarificador: “La energía eléctrica pasa por dentro de uno. Mil alfileres de fuego se clavan en la cabeza, en el corazón, en el estómago, en la boca, en todas partes. Producen dolor, angustia, deseos de morir...Unos quieren gritar. Pero no pueden permitirse ese alivio. Los labios están cerrados con esparadrapos. A eso se llama “poner la tapa” en la jerga de los torturadores.” Y éstos pasan a tener nombre y apellido, son reconocidos por las víctimas, y aún por la población toda, como los expertos verdugos del gobierno. Son ellos el comisario Lombilla, quien iniciara su carrera con Leopoldo Lugones (h), el ayudante Amoresano y los hermanos Cardozo.


    PARA NO PERDER LA MEMORIA

    LA UNICA LUCHA QUE SE PIERDE
    ES LA QUE SE ABANDONA



    ESTA IMAGEN NO LA PODRAN BORRAR JAMAS !!!

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