Principal // Editoriales // Historia // Politica // Agrupación ADS // Blogspot //

NUESTRA PRIORIDAD ES LA ORGANIZACION DE LA FEDERACION NACIONAL DE TRABAJADORES DE VIGILANCIA PRIVADA-


  • Principal //
  • Editoriales //
  • Historia //
  • Politica //
  • Agrupación ADS //
  • Blogspot //
  • EL PACTO FEDERAL

    Autor: Virgilio Ángel Galeano

    Agosto de 2003 – (Extraído del: Cuaderno de Mis memorias 1965 - 1973)

    Generalmente trato de no introducirme en la discusión de temas que, nunca se llegan a ningún acuerdo; como se presenta este artículo que tendrá su destino en la revista Popular, donde veladamente aparece el interminable tema sobre Unitarios y Federales, y golpea sobre los acuerdos logrados entre las partes, que estaban luchando para conseguir un beneficio a sus reductos (Provincias) antes de poner la firma en el pliego pre- constitucional. (Esos dicen algunos de los llamados constitucionalistas para justificar la apropiación de las tierras)

    A nadie se le escapa, que el acuerdo de San Nicolás, fue la decisión más obligada que tuvieron los Dueños de la Provincia de Buenos Aires y Santa Fé, y quedó demostrada en 1845, en la batalla de la Vuelta de Obligado. Es decir los tres representantes tenían suficiente claridad para entender por donde les venía el peligro, que finalmente se cumplió.

    Sí en la fecha de convocatoria 1831, y los años subsiguientes se hubiera concretado el mandato de la asamblea, el imperio Anglo Francés hubiera tenido la precaución de no introducirse en territorios “Constituidos” reclamando la “libre navegación de los Ríos” y hubiera respetado su conformación por las leyes internacionales y por supuesto por imperio del contrato social de Jean Jaques, Rosseau, que ostentaban el resto de las naciones europeas, que por esa época estaban desarrollando el sistema capitalista.

    El autor de la nota pregunta en tono ingenuo:
    Escuchamos a grandes académicos decir que ese histórico pacto es la base constitucional fundamental junto al Pacto Federal de 1831 y sus antecedentes más importantes.

    ¿Por qué no tuvo en nuestra historia nacional la trascendencia e importancia que realmente merece? Sin dudas, la historiografía porteña, representativa del idealismo que negó a Urquiza su importancia y por ende oscureció sus grandes logros, no estuvo convencida de la importancia del Acuerdo de San Nicolás.

    ¿Y los nicoleños que decían al respecto? Víctimas de la distancia entre el interior y el puerto, de la falta de una identidad definida, olvidó al caudillo entrerriano que eligió su ciudad y al cual agasajó con un gran baile y asistencia de sus más distinguidas “niñas”, para luego poyar a Mitre quien en su momento culmine en Buenos Aires y como legislativo porteño, desconoció al Acuerdo.

    Y es más, nuestra ciudadanía, aceptó y glorificó a calle De La Nación , como la de la unión nacional, al paso de Mitre por esta ciudad, quizás guiñando un ojo a la casa de Alturralde dónde se firmo el Acuerdo de San Nicolás y que casualmente o no, se ve cursada por su frente con dicha arteria.

    En tres párrafos el autor de la nota, nos lleva por 100 años de historia, para mostrar las causas de su descontento, pero... cada asunto debe explicarse antes de opinar sobre el siguiente...

    EL PACTO FEDERAL

    El Pacto Federal fue un tratado suscripto en la ciudad de Santa Fe el 4 de enero de 1831 y estaba integrado solamente por las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, para constituir una alianza ofensiva y defensiva entre las provincias federales y hacer frente a la Liga Unitaria, formada recientemente. Luego, más tarde se adhirió al pacto la provincia de Corrientes, incorporando su diputado el 19 de agosto de 1831.

    La primera reunión entre las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Buenos Aires, para hacer esa alianza, se realizó en Santa Fe el 20 de julio de 1830. Con la presencia de los diputados Domingo Cullen por Santa Fe, Diego Miranda por Entre Ríos, Pedro Ferré por Corrientes y José María Roxas y Patrón por Buenos Aires.

    Se decidió que Roxas y Ferré redactaran un proyecto de tratado. El diputado Ferre de corrientes propuso tres puntos:

    • Que debía permanecer la representación de las provincias ligadas, hasta tanto se organizase la nación, con atribuciones determinadas
    • Que esa misma representación debía hacer lo imposible para conseguir la organización general del país
    • Que la misma representación arreglase el comercio extranjero y la navegación de los ríos

    Roxas y Patrón se opusieron alegando no tener las facultades para esas cuestiones. El 24 de julio el diputado por Buenos Aires presentó un proyecto de tratado. En un memorando explicativo donde señalaba como cierto que los habitantes de las demás provincias pagaban, en la aduana de Buenos Aires el precio de lo que consumían y además los derechos de exportación de productos, sin embargo alegaba que Buenos Aires afrontaba la deuda nacional, velaba por la seguridad en las costas y vigilancia del río, la navegación, sostenía buques y marinos, respondía a los perjuicios causados por los corsarios de la república, mantenía agentes y cónsules en países extranjeros, atendía las relaciones exteriores, entre otras obligaciones. Ferré le contestó con otro memorando criticando la importación de productos que ingresaban y la exclusividad del puerto de Buenos Aires, como base del comercio. Exigía la habilitación de otros puertos, entre ellos el puerto de Santa Fe, la prohibición de la importación de algunos productos y que los ingresos de la aduana beneficiasen a todas las provincias. El proyecto de Ferré proponía que la comisión de diputados de todas las provincias estuviera a cargo de hacer la paz y declarar la guerra, organizar los ejércitos, decidir la utilización del presupuesto de los ejércitos, a la vez invitar a todas las provincias a un congreso general para organizar y declarar una constitución. Abonaría la dieta de los Diputados y el costo de cada estadía. Hasta ese momento la comisión atendería el comercio exterior, regularía la navegación de los ríos Paraná y Uruguay y promovería el desarrollo industrial. (En términos reales quería los huevos y las gallinas del vecino rico, sin poner una moneda)

    Roxas y Patrón fueron inflexibles, entonces Ferré se retiró de las negociaciones. Rosas envió instrucciones a sus diputados para que aceptara la constitución de una comisión compuesta por un diputado por cada una de las provincias litorales. El gobernador santafesino Estanislao López comunicó a sus colegas de Entre Ríos y Corrientes que nombraran sus representantes para continuar con la tarea. Finalmente los representantes de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos lograron ponerse de acuerdo y firmaron el 4 de enero de 1831 el Pacto Federal. Corrientes se adhirió al tratado más tarde, incorporando un diputado el 19 de agosto de 1831 a la comisión representativa de los gobiernos de las provincias litorales creada por el pacto y establecida en la ciudad de Santa Fe.

    LA VERDAD DE LOS HECHOS

    Mientras los diputados de las provincias jugaban a la diplomacia y a la Asamblea constituyente en Santa Fe, el gobierno de Buenos Aires tenía que luchar contra el poder creciente que se había constituido en el Interior del país, al mando de José María Paz, que había combatido con Lavalle en la guerra contra el Imperio brasileño y había retornado con su división veterana, enarbolando las banderas unitarias, pero con tonada de provinciano. En 1829 Paz ocupó Córdoba venciendo al gobernador Bustos en San Roque. Luego se enfrentó con Facundo Quiroga, caudillo federal de La Rioja y lo venció en La Tablada y en Oncativo (1830). Paz dominaba el Interior del país, y los unitarios ocuparon Catamarca y Santiago del Estero (J. López); San Juan y La Rioja (Lamadrid); (Videla) Mendoza y San Luis.

    Entonces el 5 de julio se formó la Liga del Interior. El 31 de agosto de 1830, todas las provincias excepto las provincias del Litoral le concedieron a Paz el Supremo Poder Militar, con plenas facultades para dirigir la guerra.

    El país estaba dividido. Entonces cual era el objeto del pacto de San José, que tanto quejido le produce al autor de la nota. Queda claro que se trataba de distorsionar una realidad, pero fundamentalmente presionando al interior que a pesar de contar con la mayoría de las provincias no podían salir al mundo:

    Buenos Aires y el Litoral eran las puertas hacía el mundo, y estaban en manos de los (¿?) federales, o del “caudillo”.

    ¿Cuanto tiempo tardarían los unitarios en doblegar la ciudadela de Buenos Aires?

    Utilizando los recursos que tenía a mano, respondiendo las amenazas del interior, Rosas negoció con las provincias litorales y finalmente acordó con Santa Fe y Entre Ríos un tratado ofensivo-defensivo el 4 de enero de 1831 (Pacto Federal), ganando tiempo hasta la próxima ofensiva de los ejércitos unitarios, que se produciría: El 3 de febrero de 1852.

    LA GUERRA VUELVE AL INTERIOR

    Ese mismo año de 1831, se reanudaron las hostilidades. El Rosista Pacheco venció a Pedernera en Fraile Muerto; Quiroga tomó Río Cuarto y luego avanzó sobre Mendoza derrotando a Videla en Rodeo del Chacón. Las victorias de los federales, apoyados por los gobernadores depuestos del Interior, complicaron la estabilidad del general Paz, quien fue apresado en el campo de “El Tío” por una partida federal. Con estas acciones la Liga del Interior se disolvió y los caudillos triunfadores volvieron a tomar el control de las administraciones provinciales. López, Rosas y Quiroga se constituyeron como los tres señores feudales más importantes del país.

    En 1832, Rosas renunció a la gobernación porque no le renovaron las facultades extraordinarias que había disfrutado en sus tres años de gobierno. Balcarce ocupó el cargo. Entonces Rosas alejado del gobierno, organizó la campaña contra los indios en la frontera sur, nombrando a Quiroga comandante supremo.

    Partieron tres columnas desde Cuyo, Córdoba y Buenos Aires, llegando esta última hasta el Río Negro, sometiendo a los indígenas y obteniendo tierras para los ganaderos de Buenos Aires.

    Por esa fecha en Buenos Aires estalló el conflicto entre los partidarios de Rosas, llamados "Apostólicos" y los federales doctrinarios conocidos como "Cismáticos" de Balcarce y Martínez, sus dirigentes. En 1833, instigada y preparada por Encarnación Escurra la mujer de Rosas, se produjo la sublevación popular, “La Revolución de los Restauradores", siendo elegido gobernador a José Viamonte, un político moderado. Hasta que el 30 de junio de 1834 la Legislatura eligió a Rosas, quien se negó a ocupar el cargo. Maza fue designado provisoriamente. En ese momento (febrero de 1835), Quiroga, quien había mediado en un conflicto entre caudillos federales del interior, era asesinado en Barranca Yaco.

    Se adjudicó el crimen a los hermanos Reinafé y a López, los Reinafé fueron condenados y ejecutados por orden del gobernador porteño. Entonces ante la incertidumbre política, Rosas resulta elegido gobernador porteño con poderes discrecionales: la suma del poder público. El conjunto de la población de la provincia ratificó la elección por unanimidad.

    En 1835 se dictó la Ley de Aduanas que aumentó las tasas de algunos productos de importación. En 1836 se disolvió el Banco Nacional. Ese mismo año se levantó en armas el gobernador de San Juan, intentó apoderarse del gobierno riojano, pero fue derrotado junto con Ángel Vicente Peñaloza que emigraron a Chile. Desde Salta, López invadió Tucumán, y fue derrotado en Famaillá y lo fusilaron. El Rosista Heredia ocupó el norte. El país quedó bajo el control de Rosas, y a pesar de haber logrado en ese momento la unidad nacional, la construcción de la Constitución y en consecuencia la Organización Nacional quedó para otra ocasión... El Pacto de San José quedó congelado...

    LA NUEVA SITUACIÓN DE BUENOS AIRES

    Buenos Aires, quedó bajo el control de terratenientes, comerciantes ingleses y nativos, tenía como unidad de producción la estancia, como gran propiedad territorial donde se criaba el ganado vacuno. Esta actividad se completaba con los saladeros, que eran grandes establecimientos donde se mataba a las bestias, se extraía el sebo, se salaba y secaba la carne, preparaban los cueros crudos para la exportación, y finalmente con la conexión de los grandes comerciantes, intermediarios de la creciente demanda inglesa devoradora de materias primas y proveedora de productos manufacturados, principalmente telas, cueros trabajados, sillas de montar y otros productos. El negocio se completaba con el dominio total de los ingresos de Aduana en Buenos Aires, que monopolizaba el comercio exterior, los dividendos formaban la parte principal de las ganancias de la provincia porteña.

    La situación de los hacendados latifundistas de Buenos Aires, acumularon poder sobre el resto de la población y hegemonizaron la economía del país, que se conectaba con el mundo por medio de Buenos Aires, dependiendo de las decisiones de Buenos Aires en materia económica.

    Al decir de Gastiazoro: "El accionar de los terratenientes y comerciantes bonaerenses, asegurándose por la fuerza la exclusividad de su puerto y el manejo de las rentas nacionales, fue modelando todo el desarrollo del país de acuerdo con sus intereses particulares"

    Entre los nombres más salientes y poderosos de esta clase destacan los Anchorena, los Álzaga, García Zúñiga, Unzué, Martínez de Hoz, Vela, Arana, Díaz Vélez, Rojas Aguirre y Miller todos terratenientes y fuertes comerciantes extranjeros, como Dickson, Grogan y Morgan, Lumb , Growland, Thompson, y otros que ahora no recuerdo.

    Durante su gobernación, y en todas sus actividades, Rosas dio muestras evidentes de la importancia de las tierras: Tal es así que en 1833 en la expedición que dirigió contra los indígenas, logró arrebatarles dos mil novecientas leguas cuadradas que tenía por finalidad conseguir tierras explotables para los ganaderos que necesitan expandirse y fomentar la base económica de sus negocios.

    En 1836, Rosas dicta la ley que permite vender las tierras hasta entonces arrendadas en enfiteusis, y que ya acaparaban grandes latifundistas. Así, la acumulación de tierras que acentuó la enfiteusis de Rivadavia se vio confirmada con las medidas del Restaurador, que colocó en el mercado vastas extensiones de tierras a precios bajos, fácilmente accesibles a los integrantes de la oligarquía ganadera, contra quienes no se podía competir.

    Como premio por servicios prestados frente a unitarios y opositores, Rosas decretó un sistema de reparto, otorgando certificados de tierras por servicios militares. Costumbre del sistema feudal, que ponía de manifiesto el carácter de la tierra como único bien económico de categoría. De todos modos los soldados no se beneficiaron con estas concesiones, por la imposibilidad de acercarse a la capital para reclamar los títulos o al propio servicio militar que cumplían. Al final, los certificados terminaban acumulados o vendidos a bajo precio. John Lynch afirma: "La tierra se convirtió casi en moneda o en fondo de salarios y pensiones" Vale la descripción de Alcides D’Orbigny:

    "De una cuchillada le abren la piel a todo el largo del vientre, (...) desuellan al animal y, sobre la misma piel, comienzan a carnearlo. Los cuatro cuartos son sacados con una asombrosa destreza y transportados al tinglado, donde son colgados en ganchos destinados a recibirlos. (...) Una vez que todos los animales muertos son así carneados, los peones llevan los cueros al tinglado y sacan la carne de arriba de los cuartos, siempre con la misma destreza, arrojando, a medida que lo hacen, las carnes de un lado sobre los cueros y los huesos del otro (...) Una vez terminada dicha operación, se extienden los cueros en tierra y se los cubre con una gruesa capa de sal (...) se expone diariamente la carne al aire, sobre las cuerdas, hasta que quede seca del todo, lo que la hace menos pesada y fácil de transportar."

    De este modo describe la "industrialización" que tenían las pampas Argentinas en este momento. El predominio aplastante y absoluto de la actividad ganadera frenó a todas las producciones que diversificarían en algo el sistema económico: la agricultura era el hombre olvidado de la historia, ya que los labradores debieron sufrir la intromisión omnipotente de los grandes latifundistas.

    Y el último eslabón, el comercio de exportación, fue favorecido en todo momento por Rosas apoyado por la oligarquía terrateniente, y se mantuvo en grandes picos hasta en 1849, incluso durante los bloqueos. Las medidas "proteccionistas" de Juan Manuel no contradecían sus estrechas relaciones con el comercio inglés ni sus prerrogativas de gran señor feudal. Finalmente, la política financiera de Rosas tuvo como principal aporte las divisas de la Aduana, pero en esos momentos de bloqueo llegó a recurrir a contribuciones directas de los propietarios, y la emisión desenfrenada de bonos y de papel moneda, lo que provocó la desvalorización del papel y la redistribución de los ingresos desfavorable a los sectores pobres, y el recorte de gastos en materia de educación y obras públicas.

    La ley de Aduana: 1835. Esta ley dispondrá de un considerable aumento en los derechos de importación o la prohibición de introducirlos para variados artículos que entraban por el puerto de Buenos Aires: manufacturas de hierro y hojalata, coches y ruedas, zapatos, ponchos, ceñidores, fajas, ropas hechas, frazadas, velas, peines, sillas de montar, legumbres, maíz, papas, harina y trigo, azúcar, alcoholes, sidra, cerveza... los aforos van del 25 al 50%. Estas medidas fueron bien recibidas por algunas provincias del interior, que veían languidecer sus incipientes artesanías bajo la arremetida de la producción masiva de ingleses y franceses.

    El escritor José María Rosa interpretaría esto como una prueba más de la voluntad de Rosas de constituir la unidad nacional y de promover a la industria en su conjunto para construir una nación independiente, golpeando al "imperialismo" dominante. Sin embargo, la aplicación de esta ley no tendrá los efectos que algunos imaginaron por las siguientes causas:

    Permitió a los extranjeros (ingleses) mantener sus posiciones en el mercado interior y exterior del país, lo que no facilitó la independencia.

    El puerto y la Aduana en manos de Buenos Aires, generando un reparto desigual entre las provincias de la Confederación, cerrándole el paso a las provincias litorales.

    No aplicó ningún plan de fomento industrial interno, manteniendo a las artesanías en un nivel primitivo. Como ley provincial, demostró falta de apoyo al mercado interior al imponer aforos a la producción de yerba mate de Corrientes.

    Su aplicación fue errática, con el tiempo el mismo gobierno mitigaría estipulaciones, hasta que en 1847 el comercio exterior estaría funcionando como en 1835.

    En definitiva, esta ley pudo haber dado el puntapié inicial a la industria, sin embargo el mantenimiento del aislacionismo provincial, el predominio de los terratenientes y la estrechez localista impidieron un verdadero salto cualitativo que pudiera haber creado, en este proceso, para una industria nacional fuerte, punto clave para la independencia económica de la nación.

    ECONOMÍAS REGIONALES

    La economía bonaerense creció al ritmo de la expansión y explotación de tierras dedicadas a la cría y comercialización del ganado vacuno. Las actividades económicas del Interior, sin conexión con el mercado de mulas altoperuano, pasan conectarse con el renacer minero y agrícola chileno, motivado por el descubrimiento de un nuevo yacimiento de plata y por la creciente demanda del mercado surgido en derredor del ciclo californiano. Crecen producciones ganaderas y agrícolas, alfalfares que tienen como destino abastecer al mercado chileno y llegan a despojar a pobladores rurales.

    Las artesanías del interior solo recibieron un leve impulso, con las leyes aduaneras de Rosas, pero siguieron el rumbo que habían comenzado con la apertura comercial con la Europa industrial. La economía retrograda desde incipientes industrias domésticas a una producción agrícola y ganadera más primitiva como hinterland chileno.

    La economía del Litoral creció en la misma proporción que Buenos Aires: la hacienda y el saladero comenzaron a producir cuero, sebo y tasajo, que trasladan desde los puertos entrerrianos hasta Montevideo por el río Uruguay, menos controlado por Rosas. Será Entre Ríos el más beneficiado por la falta de control previo a los acuerdos con Inglaterra y Francia, y la vuelta a "tomar las riendas" con el cierre de los ríos por parte del gobierno porteño motivando la ruptura con el entrerriano Urquiza, que al final se pronunció contra Rosas en 1852, tal vez por aspiraciones más elitistas.

    En conclusión, ¿Que se necesitaba para derribar el poder de Rosas ...?

    Virgilio Ángel Galeano




    PARA NO PERDER LA MEMORIA

    LA UNICA LUCHA QUE SE PIERDE
    ES LA QUE SE ABANDONA



    ESTA IMAGEN NO LA PODRAN BORRAR JAMAS !!!

    Inicio


    © 2003-2011 ads - webmaster