LA CRISIS DEL IMPERIO YANQUEE
escrito por
Virgilio Ángel Galeano
Extraído de las páginas del Foro gremio-vigiladores@gruposyahoo.com.ar.
ÍNDICE TEMARIO
1. LA CRISIS SOCIAL Y POLÍTICA DE LA DEMOCRACIA
2. UN SISTEMA EN CRISIS
3. LA CRISIS DEL MOVIMIENTO OBRERO
4. LA CLASE OBRERA VA AL PARAISO
1. LA CRISIS SOCIAL Y POLÍTICA DE LA DEMOCRACIA
El 27 de noviembre de 2003 la cadena nacional de televisión, CBS-TV, resolvió anular la película, programada en series, acerca del ex Presidente Reagan y su familia. Una filmación que la cadena televisiva, había financiado y grabado luego de extensas jornadas de labor. Esta medida arbitraria marca otro paso hacia la disolución de la democracia en Estados Unidos. Este acontecimiento ocurrió a partir del momento que los comentaristas de la derecha y el Comité Nacional Republicano organizaron una campaña de cartas, correo electrónico y protestas para que los ejecutivos de CBS, y los jefes de la empresa gigante de Viacom, se convencieron que la serie tenía que cancelarse, con una previsión de apenas dos semanas antes de ser televisada. De todos modos, es la primera vez que una cadena nacional de televisión de Estados Unidos, cancela de su horario un proyecto ya terminado a causa de la presión política.
La prensa, que siempre se considero liberal, jugó un papel importante en la debacle. El New York Times atacó furiosamente a CBS-TV porque había accedido y concebido la idea de mostrarle al público la serie, cuya crítica a Ronald Reagan no era severa. El Washington Post no se quedó atrás. Uno de sus editoriales comienza menospreciando el significado de las acciones de CBS diciendo: "Cuando a una cadena de televisión se le obliga a cancelar un controversial programa acerca de una figura nacional, ello no significa que la oscura noche del fascismo ha descendido sobre la nación..."
Los dos periódicos ignoraron el tema fundamental: "Las ondas públicas quedaron sujetas al veto de la extrema derecha cuya influencia grotesca en el gobierno y la prensa no goza del verdadero apoyo del pueblo norteamericano." Y ningún sector del ámbito político se atreve a hacer la menor oposición a estos elementos.
La prohibición de la película acerca de Reagan no se basa en ningún fondo legal. El ex presidente es una figura pública, objeto de escritores, productores y directores que escogen pintarlo de manera crítica.
Desde el punto de vista histórico, la época de Reagan marcó un cambio fundamental hacia la decadencia en la democracia norteamericana. El gobierno de Reagan terminó en una envoltura de escándalos y criminalidad, cuando se descubrió que la Casa Blanca había conspirado para financiar a los terroristas “Contra” en la guerra contra el gobierno y el pueblo de Nicaragua.
En esa operación “contra”, el gobierno militar de Argentina, colaboraba con tropas de ocupación, con más de setecientos soldados, armas y pertrechos. Si los Demócratas se hubieran atenido a la Constitución de Estados Unidos, aún de la manera más tibia, el llamado "Escándalo Irán-Contra" habría terminado en el enjuiciamiento político de Reagan por parte del Congreso de los Estados Unidos.
El significado político de la CBS, es de gran importancia, y dos sucesos políticos adicionales de la semana siguiente le dieron mayor fuerza. El 5 de noviembre, un día después de cancelar la mini series sobre Reagan, George Bush firmó un proyecto de ley prohibiendo el "aborto parcial"; con el apoyo de los derechistas contra el derecho al aborto. Bush convirtió la aprobación de la ley en una celebración de victoria, que tuvo lugar en el Edificio de Oficinas Reagan y a la cual asistieron cientos de destacados dirigentes cristianos derechistas y partidarios de las bases Republicanas.
Bush pronunció un discurso ante fanáticos intolerantes, como Jerry Falwell, representante de los bautistas fundamentalistas. Lanzó un ataque al principio básico democrático de la separación de la iglesia y el estado, declaró que "El gobierno ni puede ofrecer, ni puede negar, este derecho a la vida, pues éste no proviene del gobierno, sino del Creador de la vida".
Ninguno de los informes de la prensa sobre el acontecimiento le hizo hincapié a la hipocresía de esta declaración, proclamada por un hombre que, durante sus cinco años como gobernador del Estado de Texas, permitió las ejecuciones de 152 individuos condenados. El mismo día que el proyecto de ley sobre el aborto se convirtió en acta, la Casa Blanca, en un acto que apenas fue notado, notificó a los Comités de Apropiación de ambas cámaras del Congreso nacional, los senadores y los diputados, que ya no respondería a las preguntas que los miembros de la minoría Demócrata le presentaron.
Los Demócratas del comité de la Cámara de Diputados le pedían información acerca de cuanto dinero había gastado la Casa Blanca al instalar un pendón con la leyenda "Misión Cumplida" cuando Bush se apareció a bordo del portaviones USS Abraham Lincoln el 1° de mayo y anunció que la guerra en Irak había terminado.
Con este memorando, fechado el 5 de noviembre, el gobierno de Bush repudió las normas parlamentarias que habían estado en vigencia por más de doscientos años.
Con un gesto político de la pluma, desafió no solo la legitimidad de toda la oposición política, sino que además rechazó el derecho del Congreso, otorgado por la Constitución de Estados Unidos, a vigilar los poderes de la Rama Ejecutiva del gobierno.
Pero lo más agraviante fue la repugnante cobardía y el total oportunismo de los ejecutivos de la cadena de televisión, de los editores de periódicos y de los funcionarios Demócratas agachando la cabeza en el desenlace de los eventos. Pero el significado de estos acontecimientos, tiene raíces mucho más hondas que los motivos subjetivos y las espinas dorsales de figuras destacadas. Los sucesos son eslabones importantes de una extensa cadena de sucesos que, se vinculan unos a otros, porque muestran la agonía mortal de las instituciones democráticas en Estados Unidos.
Una vez más surge la disyuntiva de esta etapa de la historia: La humanidad deberá decidir, Socialismo o barbarie. Esta evolución trascendental terminará por arraigarse en los procesos socio económicos objetivos del futuro.
Los gobiernos democráticos no se plasman eternamente, anclados para siempre en abstracciones como el "Espíritu Norteamericano" o normas legales codificadas en la Constitución de Estados Unidos. A fin de cuentas, se basan en la existencia de ciertas relaciones sociopolíticas que se restringen a la capacidad de las clases propietarias para establecer los gobiernos autoritarios y a la vez contribuyen a un acuerdo político en la clase gobernante que favorece las normas parlamentarias y la vigilancia constitucional al poder ejecutivo. Pero en contradicción con la norma constitucional, la clase social, o la fracción burguesa que monopoliza el poder económico, no tiene ningún interés primordial ni necesario, en promover formas democráticas de gobierno, ni siquiera en los Estados Unidos.
El gobierno de Bush, el más reaccionario de la historia moderna de Estados Unidos, ha lanzado una agresión sin precedentes, ni paralelo, contra los derechos democráticos. Ha atropellado los principios constitucionales que separan a los tres poderes del gobierno: el legislativo, el ejecutivo y el judicial; los procesos legales establecidos; la separación de la iglesia y el estado; y las libertades codificadas en la Carta de los Derechos [las diez primeras enmiendas a la Constitución de Estados Unidos].
Y frente a estas agresiones anticonstitucionales, la oposición de la prensa y los políticos casi no existe. Este agravio contra la democracia surgió desde que el Gobierno de Bush comenzó a ejercer el poder político. Cuando tomó las riendas del poder como consecuencia de una conspiración ilícita y delictiva para ignorar el voto popular por medio del fraude electoral y las confabulaciones de la mayoría Republicana derechista en la Corte Suprema.
Debemos recordar que los líderes ideológicos de la mayoría Republicana en la Corte Suprema, en su infame dictamen del 12 de diciembre del año 2000, dio la orden para detener el conteo de votos en la Florida, y declaró que el pueblo de Estados Unidos no tienen ningún derecho constitucional a votar por el presidente de su país.
Esta decisión implícitamente respaldó a los legisladores de la Florida que estaban listos a rechazar todo los votos que le diera al candidato Demócrata, Al Gore, los electores del estado, y escoger electores que favorecieran a Bush.
La crisis política que surgió de las disputadas elecciones del 2000 se resolvió en la decisión de los sectores más reaccionarios de la clase gobernante en instalar el candidato que habían escogido, sin importarles un carajo la voluntad del pueblo, o del electorado. Fue un golpe de estado donde no se derramó una gota de sangre, pero significó una escisión irrevocable con los métodos y normas tradicionales.
Al Gore y el Partido Demócrata se postraron ante este robo del poder, y la prensa trabajó para cubrir al gobierno de Bush con el manto de la legalidad. "Esta decisión de la Corte ha revelado hasta que punto la clase gobernante está lista para romper con las normas constitucionales burguesas-democráticas. ¿Está preparada para autorizar el fraude electoral y la supresión de votos con tal de poner en la Casa Blanca a un candidato elegido a la presidencia por medio de métodos ilícitos y anti democráticos?". La oposición llegó a la conclusión, que en la clase gobernante de Estados Unidos no existe ningún sector significativo que pueda defender los derechos democráticos. Los sucesos de los últimos cinco años han confirmado ampliamente esta conclusión.
Este mar político de cambios se arraiga en los cambios de la estructura básica de la sociedad norteamericana; cambios de largo alcance. El factor de mayor significado es el enorme aumento de la desigualdad social. Durante el último cuarto de siglo ha ocurrido una vasta redistribución de la riqueza, cuyo ímpetu ha venido de la política. De los gobiernos Demócratas tanto como de los Republicanos.
Esta masa de capital, ha pasado de las manos del pueblo trabajador al 10% más rico de la población. Para las elecciones del 2000, y del 2004, la concentración de fortunas en manos de una élite oligárquica ya había alcanzado niveles asombrosos. Desde mediados de la década del 70, el 1% de los hogares más ricos ha doblado sus ingresos de la riqueza nacional, del 20% al 38.9%. En 1999, el 1% más rico de la población, es decir, 2.7 millones de habitantes, recibió, un ingreso cuyo total igualó el ingreso de los 100 millones de ciudadanos con los ingresos más bajos. Entre 1977 y 1999, el ingreso promedio del 1% más rico, luego de pagar los impuestos, aumentó por las nubes: 370%, o sea, de $234.700 a $868.000. Fue durante la década del 90, que la locura por los ingresos no merecidos se apoderó de la clase reinante, quien se sintió liberada de toda restricción sobre la acumulación de la riqueza personal.
Durante los años del gobierno Clinton-Gore, la compensación de los principales jefes de las empresas aumentó 535%. Típico de la era: en el 2000, los jefes empresariales ganaron 475 veces más que el ingreso del trabajador promedio. Los primeros años del Siglo XXI han presenciado la continuación de este proceso. Tal como la experiencia histórica de la humanidad ha mostrado, la desigualdad social es, incompatible con la democracia. Llega el punto en que los niveles de polarización social son tan grandes que los métodos democráticos tradicionales no pueden restringirlos. Estados Unidos ha llegado a ese punto.
El abismo cada vez más ancho entre la oligarquía que rige la economía y las masas del pueblo trabajador va mano a mano con otros procesos relacionados que vulneran las bases de la democracia. La base social tradicional de la democracia parlamentaria son aquellos sectores de la pequeña burguesía que sirven de almohadón entre las dos clases contrincantes principales: la capitalista y la obrera. Pero los enormes cambios que se han dado en la economía que afecta la vida cotidiana, que se relacionan a la mundialización de la producción y el desarrollo de las empresas transnacionales gigantes, en gran parte han disipado a la pequeña burguesía de Estados Unidos, cuya influencia socio política ha quedado enormemente reducida.
Un pequeño sector se ha aprovechado de las ganancias capitalistas y la especulación en la bolsa de valores y se ha convertido en parte de la clase gobernante privilegiada. La enorme mayoría de aquellos a quienes anteriormente se les consideraba parte de la pequeña burguesía (la clase media) los profesionales, los pequeños negociantes, granjeros, oficinistas, han sido impulsados a las filas de los que tienen que trabajar por sueldos, lo que convierte a la clase obrera en la mayoría de la población.
Dos factores han tenido un gran impacto en la dinámica político social de la clase gobernante: El dramático aumento en la riqueza que viene de la especulación en la bolsa de valores y mercados de bonos y otras formas de auto enriquecimiento que en gran parte han sido apartadas de la producción de mercancías útiles; y la ascendencia de nuevas industrias relacionadas a la tecnología de la computadora y telecomunicaciones. Un sector de arribistas fabulosamente ricos, cuyas fortunas se deben menos al establecimiento de imperios industriales que a las enormes ganancias que resultan de las acciones que constantemente suben de valor, la manipulación del mercado, adquisiciones palanqueadas y oportunas, han llegado a la cima del poder empresarial. Los elementos más parásitos y de visión más estrecha, que en parte han nacido de sus filas, encuentran sus nichos políticos en la dirección del Partido Republicano.
El programa de este elemento que más y más domina a la clase gobernante es la abolición de todas las restricciones jurídicas, políticas y morales a la acumulación de las ganancias empresariales y las fortunas privadas: los reglamentos que rigen el bienestar ambiental; los códigos que protegen la salud y la seguridad; las leyes contra los monopolios; los derechos de los sindicatos; estándar de salarios mínimos; y las restricciones sobre la jornada diaria y la mano de obra juvenil. Estas fuerzas exigen que la situación social y los derechos democráticos de la clase obrera retrocedan vertiginosamente a la época cuando la intervención estatal era mínima, pero de manera más bestial de la que prevalecía durante los tiempos de los barones ladrones.
Estos planes no pueden realizarse por medio de métodos democráticos. Ponerlos en práctica requiere que se impongan por medio de la fuerza bruta y la violencia del estado. Y en cuanto a la prensa, el Cuarto Poder, ha perdido el poco campo de independencia que tenía y se ha convertido, literalmente, en una sucursal que pertenece a empresas gigantes tales como General Electric Viacom, Disney y al imperio de Murdoch. Los intereses económicos y la visión política de los jefes ejecutivos y grandes inversionistas dictan lo que pasa por "noticias".
2. UN SISTEMA EN CRISIS
El aumento de la desigualdad social no refleja un sistema capitalista saludable y mucho menos vital; en realidad representa su crisis y su degeneración. Los escándalos empresarios de los últimos años son simplemente aberraciones.
Son síntomas de un sistema social enfermo que ha engendrado una clase gobernante ahogada por la corrupción y el crimen.
En la prensa, que reciben millones, serviles ignorantes, para repetir las mentiras del gobierno, el mundo empresario, donde los jefes ejecutivos saquean a sus propias compañías para agrandar sus fortunas privadas y crear ganancias fantasmas enredando los libros contables, tremendo espectáculo muestra: la decadencia intelectual, política y moral, que no tiene nada que envidiar a la corrupción política de Argentina.
Este espectáculo criminal encuentra su máxima expresión política en el gobierno de Bush, que mezcla la ambición desnuda con la violencia y con el desprecio por los derechos democráticos del pueblo trabajador, de los obreros. Es un gobierno para la oligarquía de Estados Unidos.
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<--- Viene de la Columna anterior
3. LA CRISIS DEL MOVIMIENTO OBRERO
Del mismo modo que la política burguesa es pésima, así diplomáticamente como llamamos con el nombre de “movimiento obrero sindicalista” puedo afirmar que su política es mucho peor.
Dirigidos por consejos burocráticos que no les importa los intereses de los trabajadores a quienes suponen representar, los movimientos sindicalistas se encuentran moribundos. No quiere decir que, a fin de cuentas, la crisis del movimiento obrero organizado haya sido producto de la falta de honradez, corrupción, ignorancia e incompetencia de la burocracia sindicalista.
Estas cualidades, que no son muy atractivas, nacen de los procesos sociales que han determinado el carácter anti socialista y conciliador de ese movimiento obrero durante un largo período histórico.
Más de sesenta años de política oportunista apoyada en la subordinación sistemática de la clase obrera al orden imperialista surgido después de la Segunda Guerra Mundial, ha moldeado la fisonomía social, política, intelectual y moral del movimiento obrero.
Por varias décadas, durante el apogeo de la prosperidad alcanzada después de la Segunda Guerra Mundial y gracias a los estados nacionales benefactores basados en la política social, era sabido que las consecuencias a largo plazo de la osificación teórica, culminarían con la creciente corrupción política de la dirección del movimiento obrero y no eran aparentes. Siempre que las relaciones sociales entre las clases, procedieran por el camino conciliador dentro del marco establecido por el estado benefactor, por lo menos en los países capitalistas mayores, y en algunas colonias como Argentina, no cabía lugar para grandes estrategas de la lucha de clases.
El período histórico requería pigmeos políticos, por eso los individuos de semejante índole eran tan abundantes como los hongos en los países imperialistas y capitalistas. Desde que las relaciones conciliatorias y de acomodo se estremecieron, una vez que la burguesía internacional se mostró indispuesta o incapaz de respetar las viejas leyes familiares, hemos descubierto la podredumbre dentro del movimiento obrero que se formó después de la Segunda Guerra Mundial. Esas conducciones se habían convertido en aristocracias obreras.
Parece casi seguro que la crisis de la clase obrera ha mostrado que el reformismo enarbolado por la dirección obrera, fracasó de manera terminante. Sin embargo, esta situación se ha complicado; el colapso espectacular de los regímenes estalinistas en la Unión Soviética y Europa Oriental ha eclipsado la caída del reformismo socialdemócrata. Las masas obreras no tienen inclinación natural para investigar el origen de los sucesos políticos a los cuales se enfrentan. La mayoría de los obreros creyendo en los discursos de los dirigentes estalinistas y sus contrincantes capitalistas han definido los regímenes, de la Unión soviética y otros que surgieron después, como naciones de corte “comunistas” y “socialistas”.
En consecuencia entre 1989 y 1991, los propagandistas burgueses (y una enorme cantidad de estalinistas) presentaron el colapso de los regímenes estalinistas como si fuera el fracaso del marxismo y el socialismo. Como consecuencia de esta conclusión los obreros nunca aceptarán ninguna alternativa al mercado capitalista si se conforman con esta sencilla explicación. Por lo tanto es necesario elaborar un discurso y una explicación real sobre el origen del Estado Obrero Soviético.
4. LA CLASE OBRERA VA AL PARAISO
Los trabajadores en general y los obreros de la producción, han dado muestras de una gran capacidad de lucha, toda vez que se han propuesto reclamar por sus reivindicaciones.
Los proletarios han realizado huelgas, han levantado barricadas, han efectuado ocupaciones de fábricas, enfrentando las fuerzas reaccionarias y en muchos casos han ofrendado sus vidas en la lucha. Han creado comités de huelga para ayudar y colaborar con otros gremios en lucha, incluso han repudiado las guerras y la participación de las fuerzas norteamericanas en Corea, Vietnam, Irak, los Balcanes, repudiaron la invasión a Cuba desde bahía de los Cochinos, y han participado en cuanta manifestación por los derechos civiles y derechos humanos.
Los trabajadores norteamericanos están movilizándose constantemente. Nosotros no estamos enterados en el accionar día por día, a causa de la censura existente en las publicaciones y las noticias, respecto de las movilizaciones obreras en Estados Unidos. Sin embargo hace pocos meses se produjo un acontecimiento que deja un antecedente histórico, se trata de la separación de las dos centrales obreras más importantes de EE.UU. la AFL y la CIO, por discrepancias políticas y de método. Sin embargo no dicen que, la separación obedece a la presión ejercida por las movilizaciones obreras que reclaman a causa de la disminución del salario, de las condiciones de trabajo, de la reducción de los beneficios sociales, atención médica y otras reivindicaciones.
El gran problema que enfrentan los trabajadores norteamericanos, igual que los trabajadores de todo el mundo, es la traición del grupo de dirigentes que colaboran directamente con la burguesía, actuando como abogados de las clases dirigentes. Esto es lo que frena el avance del proletariado en EE. UU. y en todos los países capitalistas incluidos la República Argentina.
Ahora bien, ¿Que significa tener conciencia de clase, para los trabajadores? Acaso significa un grado de culpa no saber como luchar contra la burocracia sindical, y desprenderse de semejante contrapeso. En ultima instancia no haber logrado construir la nueva dirección revolucionaria.
Si este fuera el planteo es necesario analizar en sentido dialéctico todo lo que ocurre. La dirección de la clase obrera, nunca es el simple reflejo de la propia clase, o el producto de su potencia creadora. Una dirección se constituye en el curso de los choques contra las otras clases, o surge de las fricciones entre las fracciones de una misma clase. Pero en el preciso momento que aparece la nueva dirección, inevitablemente, se eleva por encima de la clase y por esta condición se arriesga a sufrir la presión y la influencia de las otras clases.
El proletariado puede tolerar por un prolongado periodo de años, una dirección que ha sufrido degeneración interna total, pero que no ha tenido oportunidad de manifestarlo en el curso de grandes acontecimientos. Entonces necesita un gran choque histórico para revelar de manera aguda y terminante, la contradicción que existe entre la dirección y la clase.
Los choques más brutales son las guerras y las revoluciones. Por esa razón la clase obrera se encuentra a menudo sorprendida por la revolución. Sin embargo aún cuando la vieja dirección a revelado su corrupción interna, la clase obrera no puede improvisar de inmediato una nueva dirección, sí no ha heredado del período anterior los cuadros revolucionarios capaces y experimentados que puedan utilizar las estructuras de la vieja conducción.
La interpretación marxista, dialéctica de las relaciones entre la clase y su dirección tienen la respuesta a este interrogante. Por lo tanto es importante comprender que no existen “Obreros Imperialistas”. Este pensamiento que surge de la interpretación de Pablo, tiene más de bronca, que resultado de un análisis serio. Este razonamiento tan tentador no está construido sobre un análisis materialista del proceso tal como se desarrolla en la realidad, aparece montado sobre esquemas puramente idealistas, sobre normas kantianas.
Ahora bien, para un marxista el termino “clase” tiene un significado muy importante y especial. El término “clase” es científicamente riguroso. Una clase no se define solo por su participación en la distribución de la renta nacional sino por el rol en la estructura económica general y sus raíces en los fundamentos económicos de la sociedad. Cada clase (el campesinado, la pequeña burguesía, la burguesía capitalista y el proletariado) ejercen formas particulares de propiedad. En este caso la “burocracia” no tiene esas características sociales.
La burocracia no ocupa una posición independiente en el proceso de producción y distribución. No tiene raíces de propiedad independientes. Sus funciones se relacionan básicamente con la técnica política del dominio de clase. En este caso es de dominio de la misma clase a quien representa. La existencia de una burocracia, cualquiera de sus formas y con diferencias en su peso político, es característica a todo régimen de clases. Su poder es de carácter reflejo.
La burocracia está indisolublemente ligada con una clase económica dominante, se alimenta de las raíces sociales de la clase a la que sirve, se mantiene con esa clase y muere junto con ella. El ejemplo más actual y moderno es la caída y la muerte de la burocracia soviética.
Por lo tanto si la dirección burocrática del proletariado, con el poder que sustenta no puede desprenderse de su base, que la alimenta desde sus raíces, actúa como un parásito, en realidad es un parásito, porque vive pegado al proletariado, mal puede decirse del trabajador, aún cuando percibe un salario por encima del salario de cualquier trabajador del planeta que es un “obrero imperialista”.
El trabajador de cualquier país es un asalariado, es un hombre o mujer, que vende su fuerza de trabajo por un salario, no importa el valor que recibe a cambio, mucho o poco. Por ese acto de reciprocidad, se transforma en un esclavo moderno. Un proletario. Ese trabajador no es propietario de nada, solamente de la fuerza de trabajo que vende. Por lo tanto no se lo puede considerar un obrero imperialista.
Estimado compañero Pablo, sería importante que consideraras tu modo de pensar y de relacionar el análisis político respecto al materialismo dialéctico y comprender que causa y efecto tienen una relación inevitable, pero no siempre lo que causa una situación tiene inevitablemente el mismo efecto.
Compañeros;
EL UNICO LENGUAJE QUE ENTIENDE LA PATRONAL
ES LA HUELGA Y LA MOVILIZACION
LCT Nº 20744 - Contrato de Trabajo
LEY Nº 11544 - Regula jornada Laboral
Decreto Nº 16115/33 - Regula Ley 11544
Ley Nº 23551 - Asociaciones sindicales
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