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NUESTRA PRIORIDAD ES LA ORGANIZACION DE LA FEDERACION NACIONAL DE TRABAJADORES DE VIGILANCIA PRIVADA-


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  • PERSPECTIVA DE LA GLOBALIZACION

    Por Virgilio Ángel Galeano
    Buenos Aires, Julio de 2011

    El Siglo XXI, desde su nacimiento, ha inducido al análisis de los últimos 100 años, y ha propuesto y exigido, la investigación y cuestionamiento del futuro desarrollo de la civilización. Girar las páginas del almanaque no es lo que ha ocasionado la curiosidad de esta indagación. Esta inquietud es producto de la influencia del sentimiento de la sociedad, que atraviesa por una transformación que sentará las bases de sucesos que influirán a generaciones enteras.

    El último período; voy a referirme al más notorio al cual pueden recordar con mayor facilidad las últimas tres generaciones, han visto la asombrosa y mágica evolución del conocimiento científico y de las técnicas productivas. Entre ellas, para mencionar algunas: La fusión del átomo, la computación, la robótica, la tecnología genética y la difusión del sistema de comunicación que sólo eran un sueño hasta hace pocos años. Sin embargo, este extraordinario desarrollo del conocimiento científico y tecnológico de las fuerzas productivas, ofrece una gran contradicción con relación a otra característica de la época: La sensación abrumadora que, desde el punto de vista social, nada se puede lograr y que la sociedad marcha hacia atrás. Es importante hacerse a la idea que, el siglo XX, recibió al hombre en carretas y lo despidió viajando hacía las estrellas. Con esta premisa, durante los últimos años, (desde 1975, aproximadamente) los cambios producidos en el proceso de producción relacionado con la globalización de todos los aspectos de la vida económica, se van acelerando cada vez más, han barrido con todas las viejas certidumbres políticas y económicas. Los pueblos del mundo se encuentran atrapados en un torbellino de fuerzas que no controlan y que nadie puede controlar. Lo viejo y lo nuevo se mezclan con asombrosa facilidad zarandeando la vida de los pueblos en una coctelera. Cada día que transcurre se produce una nueva catástrofe: Invasión de países que son declarados “enemigos de la libertad”, y como consecuencia, hambre, guerras civiles, conflictos étnicos, levantamientos prerrevolucionarios, amenazas de guerra civil. Por otra parte el cierre de las fábricas azota al mundo con incontables despidos de trabajadores, los ajustes económicos provocan achicamiento y crisis de los Estados gubernamentales y el personal de las corporaciones cae como moscas por otra parte la reducción de los servicios sociales amenaza la supervivencia de las personas. La frecuente amenaza de crisis económica, cuyos signos de advertencia se muestran a través de las tormentas financieras, está haciendo tambalear la economía capitalista mundial durante la última década y ya es un fenómeno sentido en todos los rincones del planeta.

    CERTIDUMBRE DE LA HUMANIDAD

    En los tiempos antiguos, los hombres consultaban a las estrellas para guiar sus caminos y el futuro, o buscaban respuestas en el mundo natural para averiguar si los dioses les sonreían. El hombre moderno no realiza esas prácticas, pero cada día millones de personas en todos los rincones de la tierra consultan las bolsas de valores. El Dow Jones, NASDAQ, MERVAL, NYSE EURONEXT, NUEVA YORK, PARÍS, AMSTERDAM, BRUSELAS Y LISBOA, BOLSA DE FRANCFORT y las que tienen significado para los dueños del capitalismo, buscando averiguar que futuro les guarda. ¡Cómo si una que otra cifra pudiera determinar el desarrollo socioeconómico!

    Esta incertidumbre que ha evolucionado con el tiempo, no es nueva. La situación actual es resultado del desarrollo del sistema internacional capitalista desde sus inicios. A tal punto que La burguesía no puede existir sin revolucionar constantemente los instrumentos de producción y las relaciones de producción y todas las relaciones de la sociedad. La revolución constante de la producción, la disolución sin cesar de todas las condiciones sociales, la incertidumbre y la agitación distinguen a la época burguesa de todas las otras épocas anteriores. Todas las relaciones fijas o las relaciones que se han formado muy rápido desaparecen de un día para otro. Las nuevas relaciones quedan anticuadas antes de afirmarse. Todo lo sólido se disuelve en el aire, todo lo que es sagrado se profana y los hombres una vez por todas se ven obligados a enfrentarse con sobriedad a sus verdaderas condiciones de vida y a las relaciones con sus semejantes. Sin embargo los mentores del capitalismo son tan obtusos que se niegan a ver la realidad.

    La revista Australian Financial Review publicó en la página editorial un artículo titulado “A decir verdad, nunca nos ha ido tan bien” (con el subtítulo de “Démosle gracias al libre mercado capitalista por nuestra prosperidad sin precedente”). Este artículo empieza diciendo “Las poblaciones de los países avanzados son hoy los pueblos más ricos y de mayor libertad que el mundo ha conocido. Gozamos de salud, longevidad, movilidad, seguridad, educación intelectual y comodidades a niveles que nunca se habían visto. Podemos decir con toda confianza que los problemas de prosperidad y libertad, que han sido tan centrales a la humanidad desde sus comienzos hasta el Siglo XX, han sido esencialmente resueltos.”

    El artículo sostiene haber probado que el capitalismo superó al socialismo en aquello que precisamente, el socialismo se suponía superior: el mejoramiento de las condiciones de vida de los humildes. “Si todos ahora somos capitalistas es porque nosotros los modernos —de la derecha, de la izquierda y del centro— somos profundamente igualitarios y el capitalismo se está revelando como el más igualitarios de todos los regímenes”. Estas declaraciones son tendenciosas y oportunistas. No son diferentes de las que afirmaban a principios de los 90’, cuando se victoreaba el colapso del régimen estalinista en la Unión Soviética y Europa Oriental como “la muerte del socialismo” y “la victoria del mercado”. Desde las bancas parlamentarias hasta los salones de las cátedras universitarias, en artículos de prensa y revistas académicas, el tema se repitió incesante: La gran batalla ideológica y política del Siglo XX se había terminado. De ahí en adelante el mercado, basado en la propiedad privada de los medios de producción y de los recursos económicos, con su implacable lucha competitiva por la acumulación de la riqueza a favor del capital, reinaría sin ningún desafío. Algunos llegaron a proclamar la llegada de: “El fin de la historia”.

    LOS CAMBIOS SOCIALES

    Nunca se consideró el hecho que los regímenes estalinistas, no representaban un socialismo genuino. Esos países eran gobernados por una maquinaria burocrática y despótica que había llegado al poder por medio de la represión brutal de la clase obrera y el asesinato de su dirigencia revolucionaria. No se toleró que ningún análisis de los hechos verídicos contradijera la versión que el mercado capitalista se había mostrado la única forma viable de la organización social. Estas declaraciones se hicieron con los cambios legislativos y políticos durante el período siguiente —dirigido por Reagan y la Thatcher en la década de 1980— que barrían al planeta con su programa liberal. Los partidos socialdemócratas, nacionalistas de izquierda por décadas habían proclamado la posibilidad de reformar al capitalismo a favor de la población, pero en ese momento cancelaron su política reformista. Los dirigentes de los sindicatos se apresuraron a convertirse en socios del capital para asegurarse las ganancias y la “competencia internacional” en el mercado global. Esas asociaciones fueron el peor castigo sufrido por la clase trabajadora en todo el planeta. Los presidentes de los gobiernos nacionalistas en países subdesarrollados, de inmediato se declararon países emergentes, abandonando los programas de desarrollo económico nacional, los planes sociales; y formularon como primera medida: Las intenciones de brindarle al capital internacional oportunidades para las inversiones; (recuerdan al “Riojano” del salariazo), y La adherencia a los “principios del mercado libre” o sea las privatizaciones y las desregulaciones del mercado.

    Durante los últimos 30 años y en forma particular durante el ritmo de desarrollo enloquecido de la década de los 90’, la organización económica del mundo entero cayó bajo el dominio del mercado capitalista mundial. En ningún otro período histórico de la humanidad el mercado ha ejercido tanto poder. Esta situación nos ubica en un lugar verdaderamente único y de privilegio para juzgar los aciertos y los errores de los partidarios del mercado y analizarlos en los términos de la experiencia histórica. De esta manera se puede apreciar el período cercano desde veinte años a la fecha cuando se publicó una avalancha de información demostrando un asombroso aumento de la polarización social en todo el mundo.

    En ese momento nos enfrentamos a los siguientes datos: la riqueza de los 475 billonarios del mundo equivale al ingreso de dinero combinado, de más del 50% de la población mundial, que en números redondos son unas tres mil millones de personas. Esta acumulación de riqueza procede un avance de manera muy acelerada. La cantidad de billonarios en Estados Unidos aumentó de 13 millonarios en 1982 a 149 en 1996 y sigue aumentando. Según el Informe Sobre el Desarrollo Mundial de las Naciones Unidas de 1998, las tres personas más ricas del mundo poseen bienes que exceden el Producto Bruto Interno de 48 países, entre los menos desarrollados. Los bienes de los 15 millonarios más ricos tienen mayor valor que el PBI de la región sub-Sahara de África, y los 32 más ricos poseen bienes de mayor valor que el PBI del sudeste de Asia. La riqueza de los 84 individuos más ricos excede el PBI de la China, la cual cuenta con una población de 1.400 millones de personas.

    QUE LE OCURRE A LA MAYORIA DE LA POBLACION?

    De los 4.400 millones de habitantes de países en desarrollo, casi 60% carece de instalaciones sanitarias básicas, el 33% todavía no recibe agua potable y un 25% no tiene vivienda adecuada. El 20% sufre nutrición deficiente y la misma cantidad no tiene acceso a servicios de salud adecuados, ni preventiva. Entre 1960 y 1994, la brecha entre el ingreso “per capita” del 20% más rico de la población mundial y el 20% más pobre se duplicó, aumentando de 30,1 a 78,1. Y para 1995, la proporción había aumentado a 82,1. En 1997, el 25% más rico de la población en todo el mundo recibió 86% del ingreso mundial mientras que el 25% más pobre recibió solo el 1,3%. Más de 1.300 millones de habitantes son forzados a subsistir con 1 dólar al día; es decir, viven bajo amenaza de subsistencia. De acuerdo a las Naciones Unidas, de los 147 países definidos como “en desarrollo”, unos 100 países habían sufrido "grave deterioro económico” durante los últimos 30 años. Por lo tanto, no son los “desastres naturales” lo que ha causado el empobrecimiento de poblaciones enteras en gran parte del mundo. El empobrecimiento es efecto directo de la manera tergiversada como los mercados financieros funcionan y los programas implementados por el Fondo Monetario Internacional para lograr ajustes estructurales en nombre de los bancos, de las instituciones financieras internacionales con el propósito de crear condiciones para que el capital mundial mantenga su dominio.

    A pesar de los enormes pagos reintegrables, extraídos a gran precio social, el nivel de insolvencia de dinero efectivo continúa aumentando. En 1990, la deuda total de los países en desarrollo fue de mil cuatrocientos (1400) trillones de dólares; para 1997 había subido a dos mil ciento setenta (2170) trillones de dólares. En África, la deuda total fue de trescientos setenta (370) dólares por cada habitante del continente. La deuda total de varios países fue cuatro veces más que su Producto Bruto Interno. En 1998, países del Tercer Mundo pagaron setecientos diecisiete (717) millones diarios de deudas a los bancos e instituciones financieras.

    LA SITUACION EN LA EX URSS

    Por otra parte la mayor devastación se produjo en los antiguos territorios de la ex Unión Soviética, donde los voceros del capitalismo proclamaban entusiastas que el mercado produciría magia. Desde 1989, se calcula que la economía rusa ha decaído un 50%. En términos económicos actuales el tamaño es igual a Holanda, con una pérdida de producción mayor que la de 1942, cuando los invasores nazis ocupaban gran parte del país.

    La tasa de natalidad también ha disminuido 50% desde 1985; la excede una tasa de mortalidad de 1.6%. En caso de seguir esa tendencia, la población rusa declinará 20% durante la próxima década. A principios del Siglo XX, la longevidad de los varones rusos de 16 años de edad era mayor que en la actualidad. Es decir, a pesar de dos guerras mundiales, la guerra civil, el hambre, las persecuciones políticas y los campos de concentración, un joven de 16 años tenía 2% mejor oportunidad de llegar a los 60 años en 1900 que en el siglo XXI. Aún cuando alguien, hubiera decidido de modo conciente, hacerle un chiste cruel a la humanidad, seguro que nadie hubiera imaginado la situación que ahora se despliega por todos los rincones del planeta. A medida que el nuevo siglo avanza, el “triunfo del mercado” se parece más y más a un desastre de la naturaleza. En todos los rincones del planeta, las condiciones sociales se caracterizan por una pobreza que se profundiza y desarrolla una desigualdad acelerada, produciendo una erupción continua de catástrofes humanas. Y en medio de estas calamidades sociales el Nuevo Orden Mundial del mercado capitalista, quedó desenmascarado con el lanzamiento de guerras brutales por parte de los poderes imperialistas, quienes nuevamente se disputan el dominio de la tierra, utilizando todas las armas que poseen, para amedrentar a la humanidad.

    MERCADO LIBRE Y PODER MILITAR: CAPITALISMO

    La conexión entre el dominio del “mercado libre” y el uso del poder militar se encuentra en un artículo de Thomas Friedman, redactor de noticias extranjeras del New York Times, que publicó cuando comenzaba el asalto de la OTAN contra Yugoslavia. “La mano escondida del mercado”, escribió Friedman, “nunca podrá obrar sin esconder el puño. Mac Donald's no puede florecer sin Mc Donnell Douglas, fabricante del F-15. El puño escondido que mantiene al mundo salvo y seguro para las tecnologías del Valle Silicón se llama el ejército, la fuerza aérea, la marina y la infantería de los EE.UU. Sin Los Estados Unidos de guardia no habría ‘American on Line’”. El capitalismo siempre ha creado miseria para los pueblos del mundo. Una verdad que nadie puede negar, pero durante los últimos cincuenta años los partidarios del capitalismo han sostenido que por lo menos en los países más ricos han aumentado el nivel de vida para la mayoría de la población trabajadora.

    Sigue en la otra columna ---->



    <-- Viene de la columna anterior

    "LA GLOBALIZACION"

    Esta es una verdad relativa, porque la aparente distribución tuvo un costo irrecuperable: Aumento de salarios a cambio de perder beneficios sociales y mejoras laborales. Las nuevas capas directivas de los sindicatos negociaron los aumentos en dinero a cambio de la desregulaciones laboral. Los líderes que han surgido del seno de la clase obrera, se han encargado de vender las conquistas que sus antepasados ganaron en el campo de “batalla”. Por lo tanto los únicos que realmente se beneficiaron fueron las capas de la “aristocracia” obrera, que todavía siguen haciendo “Loby” en todos los países capitalistas. La expansión económica de los últimos 25 años ha producido una polarización de la riqueza que se amplía más y más, produciendo un deterioro creciente en el ingreso real de la mayoría de los asalariados. En ningún lugar del mundo esta tendencia es más aparente que en Los Estados Unidos, que se considera modelo non plus ultra de la economía del “mercado libre”. Se estima que las tasas de salarios en Los Estados Unidos están por debajo de lo que eran en 1973. Ni siquiera durante los 25 años que duraron y se extendieron los efectos a causa de la Gran depresión del año 1930, la tasa de salarios reales nunca alcanzó a contraerse por tan prolongado período de tiempo como ocurre en todo los Estados Unidos desde 1975.

    El deterioro de ingresos reales para la mayoría de los trabajadores es el resultado de una redistribución “hacia arriba” de la riqueza. Durante los doce años de 1983 a 1995, el valor neto del 40% de los hogares más pobres declinó 80%. El slogan propagandístico que los partidarios del mercado libre tanto aman —que la riqueza llega a todas las capas— es pura fantasía. Lo que en realidad tenemos es una succión que tira para arriba.

    El valor combinado neto, de las 400 compañías nombradas por Forbes, como la más ricas fue de un (1) trillón de dólares en septiembre de 1999. Esto representa un aumento de 7.380 millones de dólares desde el año anterior. Solamente una quinta parte de ese aumento, aproximadamente 4800 millones de dólares, hubiera sido suficiente para levantar a todos los estadounidenses que oficialmente viven en la pobreza (15% de la población y 25% de todos los niños) justamente es la marca que define la pobreza.

    Se pueden citar cifras similares en todos los países capitalistas más desarrollados. Por ejemplo, de acuerdo a un estudio reciente en Australia: “En 1994, el 20% de los hogares más ricos recibieron 40% del ingreso disponible; el 20% más pobre recibió menos del 6%. Comparado con el año 1984, el ingreso de las tres quintas partes más pobres fue reducido, el del 20% que le sigue se mantuvo al mismo nivel, y el del 20% más rico aumentó. Los ingresos disponibles reales fueron más bajos para todos excepto los del 20% más rico, a pesar del aumento en hogares que dependían de dos ingresos”. En otras palabras, la gran mayoría de la población está peor en términos relativos. Pero también lo está en términos absolutos. Vale decir que. los ingresos reales han declinado.

    El estallido de la crisis económica asiática de 1997-1998 azotó a los partidarios del “mercado libre”. Pero, sin embargo, después de todo, en 1993 el Banco Mundial se refería al desarrollo de esa región como el “milagro económico asiático”, que a su vez, supongo, fue testimonio a la capacidad que el mercado capitalista tiene para acabar con la pobreza. La contradicción entre lo que sostenían y lo que la experiencia mostró no convenció para nada a los principales representantes del capitalismo internacional. Porque luego siguieron entablando una defensa más estridente del “mercado libre”.

    En un importante discurso en abril, 1998, cuando la crisis asiática se hallaba en pleno, el presidente del Banco de Reservas de los Estados Unidos, Alan Greenspan, proclamó que la crisis representaba “un paso importante en lo que evidentemente ha sido la tendencia significante e inexorable hacia el mercado capitalista”. Según Greenspan, el “mercado surge de algo profundamente arraigado en la naturaleza humana” y “la historia está llena de ejemplos de sistemas económicos y sociales que han tratado de contrarrestar, o alterar, la naturaleza humana y han fracasado”.

    Parece que los defensores ideológicos del capitalismo no han progresado para nada desde que el filósofo conservador británico, Edmund Burke, proclamara en el Siglo XVII que la sociedad capitalista era natural y sagrada. “Las leyes del comercio”, escribió hace más de 200 años, “son las leyes de la naturaleza y, por consiguiente, son las leyes de Dios”.O como dijo Greenspan, “La lección que de todo esto es que sólo los sistemas basados en el mercado libre muestran la flexibilidad y la robustez para acomodar la naturaleza humana, aprovecharse de una tecnología que se desarrolla rápido, y así adelantar los niveles de vida de manera consistente”. (Necesito un minuto de silencio y un poco de reflexión antes de seguir)

    LA MISION DE UN REVOLUCIONARIO

    La misión de todo revolucionario, no consiste solo en presentar como un acto verídico la contradicción entre la situación a la que se enfrenta la mayoría de la población del mundo y las proclamaciones de los partidarios del capitalismo, sobre las maravillas del mercado libre y las virtudes del sistema de beneficios y ganancias que muestran como infalibles.

    No es necesario revelar el misterio, sobre la polarización social profundizada, donde, “La acumulación de la riqueza en un extremo, resulta a la vez en la miseria, la agonía del sudor, la ignorancia, la barbarie y la degradación mental en el otro extremo”, está incrustada en el sistema de beneficios para favorecer solamente a una clase social y debemos mostrar como verdad indiscutible e irrebatible que el desarrollo del capitalismo internacional nos obliga a la urgente necesidad de construir un sistema social basado en la realización y solución de las necesidades humanas.

    En el funcionamiento se muestra las bases para el cambio, al evidenciar que el capitalismo como sistema económico es retrogrado a causa de las condiciones egoístas y negativas del reparto. Lo que termina de mostrarse como sistema “corrompido” por lo tanto es la oposición al progreso social. La acumulación de la riqueza en pocas manos impide crecer y avanzar al proceso histórico de la humanidad, porque le quita las herramientas para crear las bases del futuro, utilizando el esfuerzo humano de miles de millones de trabajadores para derrocharlos en gastos intrascendentes y carentes de valor social. Lo peor de este drama se manifiesta en su debilidad social. Esta debilidad social lo obliga a crear los instrumentos para la dominación, para la guerra, para perpetuarse y con esto lleva el germen de la destrucción de toda la especie humana. Para llegar a un final correcto debo aclarar ciertos puntos fundamentales.


    1.- El capitalismo como sistema social de producción de bienes no se dirige a la producción de la riqueza como fundamento de su poder.<
    2.- Esta realización es contraria a la retórica de los que abogan por el “mercado libre”, tampoco es un sistema de producción cuyo objetivo es la satisfacción de los deseos y necesidades del consumidor.
    3.- El capitalismo no está en la sociedad para resolver los problemas de la humanidad.
    4.- El rol de dirección política asignado por la Revolución Francesa a la clase burguesa en 1789 fue un hecho histórico para liberar a la sociedad del yugo sostenido por el antiguo régimen.
    5.- Posteriormente ante la ausencia de un gobierno que tuviera la capacidad de poder y la visión de progreso social para superar los problemas nacionales, delegó el poder en la Dictadura.
    6.- Como consecuencia la burguesía asumió el poder político y económico de la sociedad para su beneficio, en detrimento de las otras clases a las cuales debía liberar en el marco de la historia.
    7.- Para sostener ese nuevo poder se obligó a crear nuevos y más modernos grupos de represión interna y ejércitos conquistadores externos.

    A partir de estas premisas, el modo de producción capitalista se desarrolló en forma privada para servir a la burguesía en función de la acumulación de los beneficios, a través de la expansión infinita del valor, cuya fuente principal es la fuerza de trabajo de la clase obrera en cualquier lugar de la tierra.

    Todos los sistemas estructurados en la división de clases se desarrollan en la extracción de plusvalía a la clase de productores directos (obreros), para beneficio de los dueños de los medios de producción. Sin embargo las sociedades clasistas tienen diferencias en sus estructuras, diferencias que están expresadas por los mecanismos sociales de donde se extrae la plusvalía.

    LA ACUMULACION DE LA RIQUEZA

    En las estructuras anteriores a las sociedades clasistas, como la esclavitud y el feudalismo, la extracción de la plusvalía ocurría por medio de la aplicación de la fuerza política.

    Bajo el capitalismo la plusvalía toma lugar a través de un sistema de relaciones sociales basadas en el mercado libre, alcanzando su etapa más elevada en el sistema de salarios. Bajo el capitalismo la mano de obra sobrante asume la forma de plusvalía, cuya fuente es la diferencia entre el valor de la mercancía que el trabajador le vende al capitalista en el contrato de salarios, o sea su fuerza de trabajo o capacidad para trabajar y el valor que el uso de esta fuerza de trabajo crea durante el proceso de producción.

    El valor de la fuerza de trabajo y el valor que el obrero le añade durante el proceso de producción realizado durante la jornada laboral son dos magnitudes totalmente diferentes. Esta diferencia es la fuente de la plusvalía la cual aparece en la superficie de la sociedad como beneficios, interés y renta. Es una contradicción profunda que distingue la extracción de la plusvalía para impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas dentro de la economía capitalista.

    De todos modos la única fuente real y verdadera de los beneficios es la plusvalía extraída a la mano de obra activa de la clase obrera. Así como en la tasa de ganancias, la velocidad con la que el capital se expande, se calcula según la suma total del capital utilizado durante el proceso de producción. Este capital se divide en dos partes: En capital variable para comprar la fuerza de trabajo, (los salarios) que es la fuente de la plusvalía. En capital constante o capital fijo para comprar las materias primas y la maquinaria. Este capital fijo conserva el valor durante el proceso de producción y se amortiza a través del tiempo. En este terreno de variaciones la acumulación del capital se define por la tendencia que el capital fijo tiende a aumentar en relación directa al capital variable, expresando la productividad creciente de la mano de obra, porque la tasa de beneficios tiene la tendencia a declinar, a caerse con el transcurso del tiempo. Por lo tanto, la tasa de beneficios, o sea, la proporción de la plusvalía relativa con relación a la suma total del capital, tiende a declinar, se evapora. Esto ocurre porque, El capitalista despilfarra parte del capital en obscenidades que son ajenas a las necesidades humanas.

    Esta es la válvula de escape por donde la tasa de beneficios tiende a declinar, y se considera como la ley de mayor importancia de la economía política capitalista, sobretodo desde el punto de vista histórico. Esto no se debe tomar, en el sentido de pensar a esta ley económica como indicadora de la caída del sistema capitalista el cual un día se va a congelar y ese congelamiento pueda producirse a medida que la tasa de beneficios se acerque a cero, como han asegurado erróneamente todos los teóricos de las reformas políticas esperando pasivamente que los capitalistas se arruinen, del mismo modo que se arruina cuando un empresario cae en desgracia. Todo lo contrario, esta ley demuestra los cambios revolucionarios permanentes en las fuerzas productivas y el modo como surge de manera inevitable a causa de las contradicciones internas de la economía capitalista.

    El capital en toda su expansión, de conjunto o por separado, por etapas o al mismo tiempo, sí queremos una mejor interpretación para la comprensión objetiva, podemos ver que los nuevos economistas del capitalismo en esta etapa de la historia buscan desesperados y por todos los medios a su disposición, la forma de vencer la tendencia de la tasa de beneficios que tiene la concepción de dejarse caer en sentido inverso.

    Para lograrlo desarrollan métodos nuevos de producción basados en la nueva tecnología por donde les permite extraerle mayor plusvalía a la clase obrera. Sin embargo, el desarrollo y la aplicación de métodos iguales pueden crear ciertas condiciones amorfas. Este fenómeno se produce invariablemente donde la tasa de beneficios permanece estacionaria. También ocurre donde todavía puede expandirse, pero, de modo inevitable la misma acumulación del capital apropiado induce a una caída de la tasa de beneficios. Este fenómeno no deseado por el propietario obliga nuevamente al capital y a los mercadistas con sus tecnócratas a cuestas, a revolucionar las fuerzas productivas tratando de contrarrestar ese efecto negativo que los persigue como una maldición.

    Este artículo continúa en la página 2

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