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  • PERSPECTIVA DE LA GLOBALIZACION
    (TERCERA PARTE)

    Por Virgilio Ángel Galeano
    Buenos Aires, Julio de 2011

    Voy a citarles varias estadísticas que ilustran este fenómeno. A principios de 1999, el valor del mercado capitalizado de American Online, con 10,000 empleados, era de 66.4 billones. Sin embargo, el valor de mercado de General Motors, con más de 600.000 trabajadores, era de 52.4 billones. Los dos sectores reclamaban una porción de la plusvalía de acuerdo a su valor de mercado capitalizado. Viendo con una mirada objetiva el reclamo que hacen estas dos empresas, aparece que la contribución de America Online a la acumulación general de la plusvalía disponible (se refiere al capital en general) con 10.000 trabajadores a cargo, es mucho menor que la contribución al capital general, de General Motors, que tiene 600.000 trabajadores a su cargo. Como ejemplo de semejante brecha, tenemos que aun cuando todos los trabajadores de American Online trabajaran las 24 horas del día y no se les pagara nada, ni un centavo, esos 10.000 empleados no alcanzarían a contribuir con la misma cantidad de plusvalía que se les extrae a los obreros de General Motors.

    En el caso de Yahoo! La contradicción entre las reclamaciones que el capital le hace a la plusvalía, por una parte, y la verdadera extracción realizada por otra parte es aún más destructiva. Yahoo!, con solo 673 empleados a su cargo, tenía un valor de mercado capitalizado de 33.9 billones. Esta estructura tipo pirámide del capital internacional es la fuente de su extrema inestabilidad. Cientos de billones de dólares de capital, buscando su tasa de rendimiento, corren insaciables por los salones de los mercados mundiales buscando de modo incesante la tasa de beneficios.

    Cuando los precios de títulos de propiedad, acciones, bonos, bienes raíces, y de cualquier otro tipo aumentan, el capital “llueve” buscando beneficios comprando barato y vendiendo caro. Todos salen con sus beneficios. Pero cuando el mercado se tambalea y aparece que los valores del capital han sido inflados artificialmente para incentivar una venta, corren como estampida y destruyen los valores del capital de la noche a la mañana no solo del capital ficticio sino también del capital productivo.

    Luego de la crisis económica asiática de 1997 y 1998, los responsables, para decir de alguna manera, que “alguien” produjo un movimiento de capitales, trataron de sugerir que ésta crisis había ocurrido, por causa y producto de las condiciones particulares de la región. Pero la verdad fue que el colapso oriental donde se perdieron millones de empleos y los bancos y las corporaciones de pronto se vieron con billones de dólares que no podían pagar de ninguna manera, la realidad acudió rápidamente y les demostró que las “condiciones asiáticas” no tenían ingerencia en la crisis como habían sugerido los economistas. En la realidad la crisis representó el estado del mercado capitalista y el modo como funciona en términos generales a través de la oferta y la demanda.

    Los inversores de Asia y otros mercados del mundo, vertieron enormes cantidades de capital sobre los Estados Unidos, de este modo intensificaron el valor del mercado de acciones y crearon las condiciones para un desastre aún mayor: Los fondos para pensiones, las cuentas de ahorro y las inversiones de millones de personas corren el peligro de evaporarse de la noche a la mañana a medida que los valores inflados del mercado caen. La experiencia realizada por los mercados de Argentina, cuando Cavallo inventó el “corralito”, fue un efecto fulminante del reclamo que hicieron al mercado los inversionistas de la era menemista.

    Cierto escritor recientemente notó que la pesadilla de los escritores de ciencia-ficción de una humanidad controlada por robots y máquinas, se está convirtiendo en realidad, pero ese dominio de las máquinas se está produciendo por el sistema de capital financiero a través de las computadoras y de la Internet. Los mercados financieros han asumido la forma del capitalista colectivo, de capital generalizado: Autómata cibernético que domina a los seres humanos en todos los rincones de la tierra, cuyo afán sin freno por acumular la última gota de plusvalía subordina todas las condiciones de vida a la propia destrucción. Sin embargo las raíces de este dominio no es la tecnología, es simplemente el sistema de relaciones sociales basadas en la auto expansión del valor. La crisis que se enfrenta la humanidad es la crisis de la tecnología y las mismas fuerzas productivas que proveen las bases materiales necesarias para la emancipación humana, que, por primera vez en la historia de la humanidad, hace que la posibilidad de una verdadera libertad humana deje de ser un sueño utópico y se conviertan en realidad, porque están subordinadas a un sistema de producción cuya lógica objetiva necesita y requiere la pauperización de los obreros que producen la riqueza.

    Consideremos por un momento el carácter de este mercado mundial, de este enorme movimiento de finanzas que obliga el cierre de una fábrica aquí y otras en cualquier hemisferio, donde su mecanismo lo pondere necesario para realizar la gran destrucción de empleos en esas zonas; decretando en medio de los adelantos productivos mayores de la historia de la humanidad, que no hay suficiente dinero para la salud y la educación; que exige que se reduzcan los servicios sociales en este o aquel país y se hagan “ajustes estructurales” en otro. A pesar de lo que sus representantes digan, el mercado de divisas y acciones de capital no es producto de Dios, ni un regalo de la naturaleza. Es la expresión enajenada de los poderes productivos sociales de la humanidad.

    LA PERSPECTIVA SOCIALISTA

    ¿Cómo vamos despojarnos de esta enajenación? Para resolver este dilema se necesitan dos acciones prácticas. “Primero debe ser una acción intolerable, que desate una fuerza contra la cual los hombres se rebelen totalmente, tiene que haber dejado a la gran masa de la humanidad sin ninguna propiedad. A la vez el capitalismo tiene que haber producido un mundo de riqueza y cultura. Estas dos condiciones suponen un aumento de la capacidad productiva y un alto grado de desarrollo”.

    Respecto de estas premisas a esta altura de los hechos históricos no existen dudas sobre todo lo que implica el desarrollo de la tecnología que, estas condiciones ya se han cumplido en la mayoría de los países desarrollados y se aproximan a pasos agigantados, hacía el resto de los países emergentes. La globalización de la producción es resultado de la necesidad de hacer crecer el producto elaborado por la clase obrera de cientos de millones de trabajadores, en regiones del mundo donde la industria apenas existía hace varias décadas atrás y que en la actualidad es una realidad. Por otra parte, en los países capitalistas avanzados, sectores enteros de la población existente, que con anterioridad a este fenómeno, se consideraban dentro de la clase media fueron convertidos en proletarios y algunos sectores indefinidos en desclasados. Las luchas de los trabajadores por todo el mundo, están asumiendo formas diferentes y han sido objetivamente unificadas en la lucha por el hecho que nacen de operaciones elaboradas por medio del mercado mundial dominante de todas las economías nacionales, pero también es el resultado de las exigencias de los bancos y de las corporaciones transnacionales, para cumplir con los tenedores de acciones.

    La cuestión candente del momento actual tiene que ver con el programa y la perspectiva que tienen y que deben construir para organizarse los grandes centros de hombres y mujeres en todo el planeta y llevar a cabo en la lucha contra el capitalismo mundial un nuevo proyecto para cambiar el orden social, político y económico. En palabras sencillas realizar la revolución social. Durante los últimos años se han visto toda clase de protestas, de igual modo en la actualidad las manifestaciones de todos los sectores expropiados de la sociedad, en todo el planeta se alzaron contra la Organización del Comercio Mundial (OCM), y contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. En estos días en Europa, Medio Oriente, Egipto, Suramérica están en plena movilización protestando contra sus gobiernos en reclamo de derechos sociales y mayor participación en los asuntos democráticos.

    Con la aparición de esta oposición internacional los círculos gobernantes han oído la campana del peligro. No obstante esta situación de riesgo el aumento en los valores de las acciones y el triunfalismo arrogante del mercado y sus mercadistas, hace que sus dirigentes, hagan la vista gorda, los oídos sordos y las lenguas mudas, aún reconociendo que amplias capas de los sectores populares agrupando personas de distintos extractos del mundo no sólo están profundamente insatisfechas con el orden social dominante, sino que también son hostiles hacia el sistema que ellos han elaborado. Por lo tanto la perspectiva de los elementos que dominan a estos movimientos de protesta, no importa cuanto difieran entre ellos, cuando se trata de aplicar las tácticas, en general viendo el dominio del sistema económico mundial surge como primera medida la restauración de la soberanía nacional. (Algunos sectores opuestos que incluyen hasta las administraciones de algunos gobiernos de corte nacionalista manifiestan que el FMI y otras instituciones del sistema capitalista mundial deben ser “reformadas” o directamente “clausuradas”, también hablan de una nueva organización social) Hablando de este tema tan candente para el sentimiento de grupos nacionales el Profesor Chossudovsky señala que la “única promesa del “mercado libre” es la devastación económica de los pueblos". y al elaborar la propuesta desde el punto de vista de su perspectiva, declara: “Debemos restaurar la verdad, debemos restablecer la soberanía a nuestros países y a los pueblos de nuestros países”.

    Sin embargo, aquí se manifiesta una gran diferencia que, es fundamental para distinguir entre la oposición socialista al capitalismo mundial, que lucha por la unificación de la clase obrera internacional atravesando fronteras nacionales, y la oposición pequeño-burguesa nacionalista a los efectos de la globalización, la cual exige que se restaure el poder del estado-nación.

    Esta perspectiva del estado-nación es esencialmente reaccionaria en el sentido histórico más profundo y objetivo de la palabra. ¿Porque? Veamos. Durante cada etapa del desarrollo del capitalismo, inevitablemente, han aparecido movimientos cuya reacción al cataclismo social causado por la transformación revolucionaria de las fuerzas productivas, estas fuerzas nacionales fueron de la idea de no modificar nada y a su vez, las de exigir el regreso al pasado, que dejaran todo igual.

    En ese aspecto vemos que, durante la primera etapa del desarrollo del capitalismo industrial hubo los que condenaron la destrucción de la economía campesina y la producción artesana pequeño-burguesa que se presentaba retrograda y obsoleta. Durante la era de los monopolios y la formación de carteles capitalistas gigantes hacia fines del siglo pasado, surgieron movimientos que exigían la restauración de la producción dentro de una escala de menor amplitud, similar a la época anterior que quedaba atrás. Ahora en tiempos actuales como reacción a esta última etapa del desarrollo capitalista, vemos estos grupos sociales exigiendo un retorno al capitalismo regulado por cada nación. Este proyecto se basa en el programa keynesiano que facilita la estimulación inmediata de los factores económicos locales y se instaló después de la Segunda Guerra Mundial y tuvieron efectos positivos por la acción del desarrollo de las reformas nacionales en los países donde las burguesías nativas comenzaban a liberarse de las ataduras impuestas por terratenientes. Sin embargo hay que tener bien claro haciendo hincapié en la confusión elemental y fundamental en contra de aquellos que identifican la “globalización” con el “capitalismo internacional”. Que, “Es necesario distinguir entre el carácter más y más internacionalizado de la producción y el comercio de mercancías que, por si solo, es un desarrollo progresista”. En sentido contrario al que los adelantos de la ciencia de computadoras y las telecomunicaciones, que han impulsado para acelerar la acumulación de riquezas, todavía no elaboradas, y las consecuencias socialmente destructivas que surgen, no de la globalización como tal, sino de la continua subordinación de la vida económica a un sistema propulsado a la búsqueda anárquica de los beneficios unido a una forma de organización política nacional retrograda.

    La cuestión de mayor importancia para los días actuales, no se trata de, como hacer retroceder el desarrollo hacia una época casi mística de vida económica nacional aislada del resto del mundo. En realidad se trata sobre: "¿quién va a controlar la economía internacional? ¿Los intereses de que clase social determinaran como se utilizan estas capacidades técnicas y culturales tan inmensas?”

    Coloquemos por un instante el llamado a la restauración de la soberanía nacional dentro de su contexto histórico y nos encontramos que: El estado-nación fue creado por la burguesía a medida que luchaba por desarrollar las fuerzas de la producción, para darle nueva forma al mundo y satisfacer las necesidades del nuevo orden social que estaba engendrando.

    Sigue en la otra columna --->

    <---- viene de la columna anterior

    Pero el sistema de naciones-estados visto hoy en los tiempos actuales, "ha sido totalmente reconocido como reaccionario por el desarrollo internacional de las fuerzas productivas." Por lo tanto, basar una perspectiva política en la demanda de restaurar la soberanía nacional es lo mismo que insistir, tal como hicieron varios movimientos opuestos al capitalismo, que se mantuviera el orden feudal en tiempos de la revolución burguesa. La oposición socialista al capitalismo internacional apunta hacia el tiempo futuro, no al pasado, como hacen los movimientos de protesta pequeño-burgueses. Con mayor precisión apoya la perspectiva sobre el proceso objetivo de la economía capitalista actual, porque preparan el camino para un orden social superior y el adelanto de la civilización futura.

    La burguesía a pesar del simbolismo retrogrado para los tiempos modernos, siempre y en todas partes impulsó el desarrollo de la producción capitalista para desarrollar la acumulación de los beneficios y la intensificación de la explotación de clase. No obstante, es este mismo desarrollo de las fuerzas productivas que, al incrementarse va destruyendo el dominio de la burguesía y prepara las condiciones para su propio derrocamiento y no puede impedir que se cumpla la previsión donde la burguesía es como el brujo que “ya no puede controlar los poderes del otro mundo que ha conjurado con sus hechizos”.

    La globalización de la producción y de las finanzas no sólo ha reafirmado a la clase obrera como sepulturera del capitalismo mundial; también ha preparado las bases objetivas para una economía socialista mundial planificada. ¿Qué otra cosa puede considerarse a la corporación transnacional moderna, con su sistema de planificación compleja y mecanismos de información y control, sino a la precursora de las formas de planificación y producción socialistas que se desarrollan como embrión, dentro del útero del capitalismo? Si hoy es posible organizar la producción y distribución de las mercancías y los servicios a través de países y continentes enteros, entonces es posible llevar a cabo la planificación socialista a nivel mundial.

    Esta organización estará basada en la satisfacción de necesidades humanas y las fuerzas productivas se librarían de la lógica inexorable que la somete en tiempos actuales a la acumulación de la plusvalía, entonces se obligarán a servir a la humanidad y facilitarán el progreso de modo infinito, en lugar de ser usado como instrumento de opresión.

    Es posible a través del desarrollo de los mercados financieros internacionales y los sistemas de comunicación, proveer información del último momento acerca de la actividad económica en cualquier rincón del mundo, entonces es perfectamente posible desarrollar los medios de información y de comunicación para que, por primera vez en la historia, los obreros explotados participen en la planificación, la organización y el control de la vida económica. Este es el objetivo por el cual los revolucionarios luchan; objetivo que no proviene de esquemas de alguno que otro reformismo universal, sino que son el resultado de los procesos que se presentan ante nuestra propia visión. Lamentablemente para desgracia del sistema capitalismo y sus tecnócratas lo que ha logrado está muy lejos de alcanzar el beneficio de los pueblos del mundo. Todas las contradicciones del capitalismo que engendraron las luchas revolucionarias de la primera parte del siglo XX y los conflictos sociales en la segunda mitad, han asumido formas mucho más explosivas. Entonces la perspectiva histórica de una nueva revolución es la única salida viable para salir del callejón que el capitalismo mundial ha lanzado a la humanidad.

    FINAL DEL ARTICULO

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