Estamos organizando la Federación Nacional de los Trabajadores de Vigilancia Privada

Principal // Editoriales // Historia // Politica // Agrupación ADS // Blogspot //

NUESTRA PRIORIDAD ES LA ORGANIZACION DE LA FEDERACION NACIONAL DE TRABAJADORES DE VIGILANCIA PRIVADA-

RECUERDOS Y CONCLUSIONES
DEL 1º DE MAYO DE 2011

  • Introducción,
  • Discurso 2011
  • Pacto Social
  • Pacto de la Moncloa
  • Resultados del Pacto
  • Conclusiones

  • Buenos Aires, 03 de mayo de 2011
    Virgilio Ángel Galeano

    Introducción

    Desde aquel 1º de Mayo de 1890 cuando los trabajadores se reunieron en la sede del Prado Español ubicado en la Recoleta, pleno corazón de la oligarquía, en la República Argentina cada .primero de mayo los trabajadores tomaron las calles desafiando al poder, recordándole que existían y que no se resignarían nunca a ser una parte del engranaje productivo. La lucha logró en cada combate callejero en las fábricas y en cada uno de los lugares de trabajo, la reducción de la jornada laboral, logró la legislación de leyes sociales que hacen al Derecho del Trabajo y la dignificación del trabajador.

    El 1° de mayo dejó de ser, hace ya tiempo, la celebración de un reducido grupo de rebeldes, para convertirse en una jornada de afirmación política, de lucha social, de reivindicación proletaria y también de homenaje a los luchadores, a las víctimas de la explotación, de los torturados y los discriminados y en contra de la esclavitud moderna. En tiempos actuales no interesa la forma que se lo conmemora, porque la perdurabilidad está asegurada por la lucha de todos los días y la conciencia adquirida en más de cien años de lucha por los trabajadores. El poder se sintió afectado y se siente dolido por tener que ceder a las reivindicaciones. Por eso aprovechó en cada contraofensiva cívico-militar como las del 55; 62; 66; 76 y la peor de todas en el año 1989 (Cuando esta vez, por un “negro” salido de las filas del peronismo), pretendieron reventar y arrasar con todas las históricas conquistas del movimiento obrero, regalando el patrimonio nacional.

    Persecuciones salvajes, secuestros, torturas y desapariciones, sufridas durante los gobiernos golpistas, disminución de la fuente de trabajo, amenazas de despidos, rebajas salariales, precarización laboral y la complicidad de algunos dirigentes sindicales, son armas del poder patronal para aumentar su tasa de ganancia a costa del sudor de los esclavos modernos.¡Hay esclavos en el siglo XXI !!!, En Argentina hay Trabajadores esclavos, sin derechos, sin garantías, y muchas obligaciones.

    El capitalismo salvaje implantado por el neoliberalismo, gracias a la ayuda del menemismo ha resultado ganancioso para unos pocos y causa de miseria para la mayoría del pueblo. Márgenes de ganancia escandalosos, avaricia sin límites, un Estado que hace la vista gorda, con medidas tibias de solidaridad social, pero sobre todo el regreso a épocas donde las leyes que protegen a los trabajadores son tan “flexibles” que no se respetan con derechos mínimos.

    A la inversa se volvieron inflexibles las leyes de los capitalistas, garantizando el enriquecimiento ilícito de empresarios y funcionarios con la excusa de defender los derechos de los ciudadanos y el incremento de la recaudación fiscal por las exportaciones.

    La esclavitud debe doler a todos y despertar solidaridad con los desprotegidos, y reclamar la aplicación del Dogma Constitucional (…) del 1º de Mayo de 1853, SIENDO tan desdoroso, como ultrajante à la humanidad, el que en los mismos pueblos, que con tanto tezon y esfuerzo caminan hácia su libertad, permanezcan por mas tiempo en la esclavitud (Que casualidad fue un 1º de mayo) quedaba ratificada la Resolución de la Asamblea del año XIII, en las Provincias del Río de la Plata; Artículo 15º Constitución de la Confederación Argentina.

    DISCURSO 2011

    Suena un poco extraño lo de discurso, pero es lo que escuchamos en la tarde del viernes 30 de abril del año 2011.

    Una fecha extraña también de festejar y rememorar el día de los trabajadores. Recordando, quizás con un poco de nostalgias, aquellos 1º de mayo que se realizaban el mismo día, con lluvia, con represión policial, contra viento y marea y sobre todo con la espontaneidad y la ansiedad de todos los trabajadores de poder estar presente y demostrar que la lucha nunca se agotaría. Porque los trabajadores no podemos bajar los brazos y así seguirá la lucha, hasta que la cuestión económica o del reparto justo, sea una realidad inconmovible. Mientras eso no ocurra, la lucha se renovará de modo permanente.

    Por eso cuando el compañero Moyano nos dice, este primero de mayo es un día de reflexión a diferencia de los anteriores. Me dejó la sensación que estaba entregando el barco. Que estaba bajando los brazos y se preparaba para dar una desagradable sorpresa.

    Es cierto como dicen algunos medios, la asamblea del primero de mayo en la avenida nueve de julio, fue el lanzamiento de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, esto nadie lo puede dudar. Es más, en notas anteriores yo he dicho, que la oposición, además de sus aliados, le pediría que se presente a confrontar por un nuevo período presidencial. Incluso que lo pedirían de rodillas. No me cabe la menor duda.

    Sin embargo el ruego político tiene un precio. Un precio que para el actual gobierno, me refiero al entorno, puede ser muy alto. Observando el panorama de los asistentes al palco, muy bien pudimos distinguir de izquierda al centro y de derecha al centro, los postulantes a compartir los espacios del poder. Quizá un detalle intrascendente visto con mirada aguda, nos indique quienes están en la “gatera“, para representar a los trabajadores.

    Vale decir que los candidatos exigirán ocupar los cargos políticos en nombre de los que transpiran todos los días la camiseta, pero en definitiva, no hay ningún trabajador en las listas.

    Lamentablemente la mitad, quizás más de la mitad de los trabajadores y de los hombres y mujeres que sufren la discriminación laboral, por falta de puestos de trabajo, como así, quienes están en condiciones de precarización laboral, más conocida por nosotros, como tercerización laboral, nueva forma de la división del trabajo a partir de las privatizaciones de la Empresas del Estado y servicios informales, donde se juntan el personal de maestranzas y los trabajadores de vigilancia privada.

    Nosotros, No tenemos la posibilidad de formar parte de esa reflexión que nos señala el compañero Hugo Moyano, preocupado por llegar a lograr un acuerdo nacional entre las fuerzas del trabajo comúnmente patrones y obreros. Justamente ese punto lo toqué en el saludo enviado por mí a los compañeros el día 1º de mayo, haciendo referencia al pacto de la Moncloa en España.

    Por supuesto como no podía faltar, varios compañeros preguntaron, enviando notas a mi casilla de correos, “Que es el Pacto de la Moncloa”. A veces tendría que cerrar mi bocota, para no tener que dar tantas explicaciones y en otras ver con detalle, lo que escribo. De todos modos la cosa ya está en marcha y como tal, así debe ser, trataré de explicar y luego comparar, porque los argentinos ya pasamos varias veces por esa situación y siempre perdimos. La última vez que ocurrió todavía lo estamos sufriendo, especialmente los trabajadores.

    EL PACTO SOCIAL

    Es curioso, pero cada vez que hay problemas económicos, políticos y sociales los personajes que están mezclados en estos temas, empiezan a hablar de los pactos políticos. Cuando la economía se cae por culpa de los manejos y planes mal concebidos y peor aplicados, cuando los capitalistas pierden y les agarra el ataque de pánico, enseguida recuperan la cordura y empiezan a elucubrar la elaboración de un acuerdo que termine en un pacto social.

    Entonces se reúnen los representantes de todas las fuerzas vivas, que más se parecen a la “fuerza de los vivos”, como decían los muchachos de mi barrio. De allí se proponen como se van a repartir los beneficios y cada uno expone las “mejores ideas”, hasta que finalmente le comunican al pueblo a través de la prensa que se ha acordado una tregua social para recuperar la “cordura social”.
    Por supuesto todos suspiran aliviados, porque finalmente los opositores se han sentado a la mesa de diálogo y lograron una luz en el camino a transitar, los más ingenuos y desprevenidos, dirán, que bien, al final no les costó mucho ponerse de acuerdo, pero, siempre hay un pero, ¿Quién va a pagar los platos rotos? ¿Quién pondrá el principal esfuerzo? ¿Quién pagará la cuota más alta? Para lograr que el acuerdo firmado entre las fuerzas vivas de la comunidad, del país, o del planeta, alcancen los objetivos formulados.

    El principal esfuerzo lo pone, o mejor dicho se lo arrancan de cualquier manera a los trabajadores. Siempre, en todas partes los trabajadores son los chivos que van al asador, son los que pagan la culpa de los errores, de la incapacidad y del robo de los empresarios, de los capitalistas, de los administradores, del Estado y de cuanto “bicho” tenga un espacio de poder. Para un dirigente que no conoce, o no le importa el sacrificio de los rezagados económicamente y de quienes están fuera del círculo social del reparto, es fácil concertar un acuerdo.

    El problema comienza a surgir a partir del momento que empiezan a aplicar los despidos por racionalización empresaria en beneficio de la patria y del bien de la comunidad porque hay que sanear la economía. De inmediato aparece una baja en los sueldos y un congelamiento en las concertaciones paritarias porque el aumento de salarios “produce inflación” monetaria, junto con esta medida, el gobierno de turno que fue el arbitro de la concertación social, le otorga a las empresas, una disminución en los porcentajes correspondientes a los aportes previsionales para los trabajadores y las cajas de protección familiar, una baja y reducción en los seguros sociales y seguros de vida, rebajando la calidad de las prestaciones médicas y los seguros de salud.

    En definitiva el pacto social se logra recayendo toda la responsabilidad sobre la espalda de los trabajadores. Esta responsabilidad se extiende hasta el absurdo de tener que pagar la deuda externa con sus contribuciones sociales. Esta es la base de cualquier pacto social.

    PACTO DE LA MONCLOA

    Este paquete de medidas, porque siempre lo llaman de este modo “paquete” del mismo modo que han adquirido la costumbre de llamar “modelo” a todas las aplicaciones en materia de economía para diferenciar, al economista a quien lo sucedieron en el cargo. Además queda como algo importante.

    El 27 de octubre de 1977, presten atención a la fecha, se firmaron los Pactos de la Moncloa. Un acto político que ocurre durante la transición, a la muerte de Francisco Franco, (gobernó por 40 años luego de masacrar al pueblo español) entre el gobierno de España –de la Legislatura constituyente- presidido por Adolfo Suárez, los partidos políticos con representación parlamentaria en el Congreso de Diputados.

    Contaron con el apoyo de las Cámaras y Asociaciones Empresarias y el sindicato Comisiones Obreras, con excepción de algunas secciones que se opusieron. También enfrentaron el rechazo de la Unión General de Trabajadores y de la CNT, Central Nacional de Trabajadores.

    Con esta composición intentaron estabilizar el proceso de transición al sistema democrático, y adoptar una política económica para frenar la inflación (47%). La pregunta que surge de inmediato es, ¿Cuáles fueron los resultados? Bien vamos despacito porque el tema no es tan sencillo.

    RESULTADOS DEL PACTO

    En principio el gobierno se comprometió a reducir el gasto y ejercer una política monetaria restrictiva. De inmediato propuso la aceptación de ajustes salariales conforme la pauta de inflación futura en la búsqueda de rebajar los límites de la inflación anterior. Esta medida representó un sacrificio de los trabajadores, ya pues implicaba aceptar el pago de remuneraciones inferiores a la evolución del costo de vida, a medida que se avanzaba en las restricciones.

    La flexibilización del régimen laboral, a través de mecanismos de contratación temporal y mayores facilidades para el despido de personal (inicialmente, hasta el 5% de la capacidad laboral). Lo que implicaba crear una reserva de personal inactivo como “ejército de reserva”.

    sigue en la otra columna -->



    <-- Viene de la columna anterior El Pacto contemplaba, entre otras iniciativas, que apuntaban a mejorar los derechos sociales y sindicales en la distribución del ingreso, a través de una serie de reformas en la estructura impositiva, en seguridad social y educación. Vale decir que la baja del salario se la compensaba en gastos de salud y educación, sin tocar las escalas salariales. Nada de aumento, nada de dinero. De esta forma se pretendía presentar el acuerdo como un reparto equitativo de sacrificios. Sin embargo, de lo prometido se llegó a concretar muy poco.

    El Programa logró alcanzar los objetivos de corto plazo fijados por el gobierno. En 1978, la inflación descendió al 16%, la situación fiscal mejoró, las reservas se duplicaron y las empresas comenzaron a recuperarse, embolsando buenos dividendos. Sin embargo, poco se avanzó en los objetivos propuestos para el mediano plazo, principalmente la reducción del desempleo y una mejora en la distribución del ingreso, frente a la negativa patronal a conceder acuerdos en el sentido salarial. Las promesas de reformas terminaron siendo postergadas.

    En 1982 el gobierno del Partido Socialista (PSOE) que, privilegió las políticas ortodoxas de crecimiento por sobre la distribución. Durante la gestión de Felipe González mejoraron las principales variables macro económicas y aumentaron las utilidades de las empresas, pero al mismo tiempo cayó el salario real, se agravó el desempleo y aumentó la precariedad laboral. El mercado desplazó el régimen de acuerdos y el Pacto se convirtió en beneficios para los capitalistas, y a cambio se profundizó la miseria entre las clases laborales.

    Reflexiones
    El aspecto más positivo del Pacto de la Moncloa está, definitivamente, en el componente político, que terminó favorable para los pactantes con capacidad de poder. Los rituales simbólicos y ceremonias de reconciliación nacional (entre las que destaca el reconocimiento de la monarquía) así como el consenso de los dirigentes políticos respecto del proceso de democratización del país que generó un clima de gran confianza, repercutiendo favorablemente en la visión del mundo facilitó el ingreso de España a la Comunidad Europea. Desde este aspecto constituyó una respuesta inteligente de la dirigencia de ese país para superar el retraso y engancharse al exitoso tren de la integración europea.

    La Moncloa deja una de las lecciones más dolorosas para los trabajadores, deja ver con toda crudeza la moral burguesa, tramposa, ladrona y desleal, de toda la estructura patronal, causada por el incumplimiento de promesas hechas a quienes contribuyen en la creación de la riqueza social, “los trabajadores”. Estos representantes del poder económico de una clase social, enriquecida con el producto del robo al trabajo ajeno, a pesar de las apelaciones a los grandes discursos grandilocuentes sobre la necesidad de un reparto de sacrificios, no fueron capaces de respetar la palabra empeñada en los dramáticos momentos de incertidumbre, cuando el mundo se les abría en vacío delante de sus pies.

    En momentos como este, me gustaría poder dar rienda suelta a mis instintos emocionales y llenarme la boca de palabras sucias, las más asquerosas en contra de esta clase de gente y sobre toda su clase social. Sin embargo la ética que hace a mi clase social, no me lo permite y debo seguir escribiendo como un señorito. En definitiva, este pacto económico sirvió para contener y retrazar las demandas de los asalariados que debieron resignar ingresos y empleos y esperar más de dos décadas para mejorar su situación.

    CONCLUSIONES

    La España de la Moncloa de 1977, es muy diferente a la Argentina de hoy, que lleva 28 años de ejercicio medianamente democrático, no le espera ninguna locomotora externa de progreso y bienestar a la cuál engancharse y viene de superar un profundo colapso, emocional y trágico causado por la dictadura militar. Seguida por el robo y el defalco de la Corriente Renovadora que se robo todas las cajas previsionales y rematado finalmente por el renacimiento de un neoliberalismo entregador y enfermizo que destruyó la economía nacional.

    Sin embargo como la experiencia ya la tuvimos y como dice el refrán quien se quema con leche, cuando ve la vaca llora. Las palabras de Moyano me llevaron a revivir la era menemista. Cuyo resultado fue la destrucción total del aparato productivo a favor de los monopolios y los inversionistas externos. Privatización de todos los servicios esenciales y del patrimonio del Estado y del pueblo a los precios más irrisorios a favor de los pulpos internacionales.

    Aunque lo peor fue la traición de los dirigentes sindicales a los cuales el Estado menemista, los compró, con los beneficios de un subsidios pagadero durante los siguientes cincuenta años. Estos beneficios consisten en cobrar todos los meses el valor de la cuota sindical y la Obra social del padrón de trabajadores existentes al momento de la privatización. Además de participar en negocios ajenos a la actividad gremial, y los convirtió en sindicalistas empresarios.

    Por ese motivo las empresas privatizadas, no pueden aumentar el cupo de la planta permanente de trabajadores. De este modo se inició la precarización del trabajo, con la tercerización laboral que le corresponden a las empresas de servicios públicos. Con este sistema y con la privatización cuatro millones y medio de trabajadores quedaron en la calle.

    Sin embargo, esta fue la menor de las partes porque los desempleados durante un tiempo se mantuvieron con el dinero de los “retiros voluntarios” que se colocaron en la rueda del mercado interno, (gastaron la palta en los super, y en electrodomésticos, tampoco daba para mucho más) durante dos años toda la masa líquida de dinero fue a parar a los bolsillos de los importadores y de las grandes cadenas de ventas. Luego llegó la desesperación y más tarde muchos de ellos se agolparon en las agencias de vigilancia, Yo soy uno de ellos. Bueno lo era, ya estoy jubilado. Hay que decir la verdad para que te crean.

    Sin embargo lo peor se estaba gestando de manera acelerada. Durante el período que va desde la creación de las empresas del Estado hasta el día de la privatización, (aproximadamente 57 años) se había desarrollado un fenómeno poco conocido, para el simple observador, debajo de la estructura social de los empleados estatales y de servicios públicos. Los trabajadores del Estado se habían constituido con el correr de los años, en una clase media que sostenía al peronismo estatal. Esto ocurría de manera subjetiva, pero estaba implícito en todo el país a través de estas instituciones estatales.

    Lo que no se veía por debajo de esta subjetiva clase media, era la existencia de otra clase social, o por lo menos de un estamento social muy particular que estaba allí debajo de modo imperceptible, que se alimentaba de la necesidad de servicios domésticos periódicos para esta clase media. Ese sector invisible fueron los cuentapropistas. Personas que trabajaban en un mercado informal creado por hombres y mujeres que ofrecían servicios personales, superando las necesidades de subsistencia con esfuerzos y responsabilidades personales. Estos grupos de personas le habían resuelto al Estado Nacional, a la seguridad social el problema de la falta de puestos de trabajo, producido por la reforma de los gobiernos militares que desestabilizaron el país.

    Apenas producida la aplicación de la política de privatización, centenares de personas, que luego se contabilizaron en millones de trabajadores de múltiples oficios, (plomeros, albañiles, electricistas, carpinteros, yeseros, herreros, y de toda clase de actividades) quedaron sin ocupación. Todos ellos en su mayoría residentes del Gran Buenos Aires y zonas de la periferia de la ciudad, pasaron a formar parte de un nuevo ejército de desocupados que se organizaron como grandes grupos a quienes se los bautizó con el nombre de piqueteros.

    Junto con este fenómeno social y ante la falta de ingresos, se produjo una ola gigantesca de desalojos y gran cantidad de familias quedaron en situación de calle. La municipalidad de Bs. As. Asumió la responsabilidad de conseguir vivienda a los desalojados y de pronto todos los hoteles y alojamientos de las zonas de San Telmo y barrios del casco central de la Ciudad se vieron desbordados en su capacidad. De pronto y a través de un plumazo, el país se encontró con quince millones de personas desocupadas, sin techo, sin posibilidades y sin esperanzas de nada.

    El pacto menem-neoliberalismo concertado por intermedio de la banda de los Alsogaray le había dado el golpe de muerte al Estado argentino y al pueblo sin “anestesia” como solía decir su ejecutor. Aplicando la fórmula maléfica “Achicar el Estado para agrandar la Nación”.

    Ese fue el resultado del Pacto de la Moncloa Argentino. En medio de este panorama nace el nuevo sistema de la vigilancia privada. Un vigilador 310 dólares por mes. Esta parte la voy a contar en otro momento.

    Pueden imaginar, que cuando lo escucho a Moyano hablar del Pacto Social me vino a la memoria, el Pacto menemista de 1989. Casi me pongo a llorar.

    Espero que esta explicación sirva para algo, aunque sea para discutir, a favor o en contra, pero que sirva para que nunca más nos vendan un buzón.


    Inicio


    © 2003-2011 ads - webmaster

    Principal // Editoriales // Historia // Politica // Agrupación ADS // Blogspot //


    alojamiento web gratis
    Otros servicios ofrecidos por HispaVista:
    Inmobiliaria y Dominios
    Consigue una página web gratis o un
    alojamiento web profesional con Galeón