MUERE UN TRABAJADOR


LOS CULPABLES ESTAN LIBRES Y OFRECEN AYUDA A LA FAMILIA


Los relojes marcaban las nueve y cinco minutos de la mañana del día 18 de noviembre del año 2004, cuando se produjo una explosión en el cuarto donde funcionan los cajeros automáticos de la sucursal Caballito del banco “Citibank”, en la avenida Rivadavia 4900.

Como resultado del atentado quedó herido de gravedad el vigilador Jorge Richutti de 39 años de edad, quien trabaja para la Agencia de seguridad “Picis”, propiedad del comisario Aquiles Gorini, dueño de la agencia de vigilancia y dirigente de la Cámara de Agencias de Seguridad Privada.

El trabajador de vigilancia fallece poco después de arribar al hospital a consecuencia de las heridas y la pérdida de sangre.

Un detalle importante fue, el despliegue exagerado que utilizaron para atender al policía que resultó lastimado en el dedo del pie por una esquirla, y a quién lo asistieron con máscara de oxigeno para reanimarlo, del cagazo que se agarró cuando lo sorprendió la explosión.

El director del SAME explicó a la prensa que las esquirlas afectaron “el hígado y otros órganos vitales del trabajador“.

Por otra parte, el comisario Francisco Miglino, titular de la seccional 11 de capital, dijo en su declaración que la tragedia se desencadenó cuando ingresaron al cuarto del cajero, “El gerente de la entidad, con un efectivo adicional de la Policía Federal, una empleada administrativa y un empleado de una agencia de seguridad privada”. “observaron que había en el lugar una bolsa de consorcio, que contenía dos cajas tipo tetrabrik.

El empleado de seguridad privada desconociendo las normativas de seguridad, levantó la bolsa y se accionó el dispositivo que finalmente le ocasionó la muerte”. Textual dicho por el jefe policial.

Esta versión es una mentira descarada para cubrir la ineficiencia del vigilante adicional, que estaba haciendo “horas extras”.

Por otra parte, según se desprende de las fotografías, no había “una bolsa de consorcio”, en el lugar se observa una caja de cartón.

Por lo tanto basados en nuestra experiencia de todos los días, es seguro, que el gerente del banco le dijo al policía, “saque esa basura de aquí...”, y el policía, siguiendo la escalera del “gallinero”, le dijo al vigilador, “Dale negro..., agarrá esa caja y tirala a la basura..., dale...,”

El “jefe policial”, aduce “desconocimiento de las normas de seguridad”, culpando al trabajador de vigilancia, disminuyendo y subestimando la tarea del trabajador.

Es una infamia y una mentira, una burla, y una agresión hacía todos los trabajadores del Gremio, porque no existe ninguna norma de seguridad respecto de este tema..., todos los polís son unos improvisados, y están pendientes de las indicaciones del oficial de turno, o del jefe de calle según la ocasión.

Ni siquiera tienen la capacidad para actuar en la prevención del delito, porque si hubieran tenido la sospecha de encontrarse frente a un artefacto explosivo, el policía tiene poder suficiente para imponer autoridad, salvo que estuvieran debilitadas las reglas de mando. En ese caso la responsabilidad del policía es aún mayor.

Esta falencia le costó la vida al trabajador de vigilancia, pero como no existe ningún organismo capaz de protegerlo, de respaldarlo y reclamar por la seguridad de los trabajadores de vigilancia, entonces quedará en el olvido y nadie reclamará nada, ni siquiera se realizará una investigación para señalar a los culpables del delito que implica enviar sin protección a los trabajadores a un servicio peligroso como la custodia de un banco.

Entre otras cosas, José Días Bancalari, titular del bloque de diputados del PJ. Propuso al cuerpo emitir un comunicado de repudio.

Esta medida fue apoyada por el resto de las bancadas.

Pero esta medida no tiene como destino la seguridad ni la vida de las personas, ni de los trabajadores, ni de los policías, se trata de cubrir el costo político del cuerpo legislativo y del gobierno de turno, por si acaso aparece una organización de

izquierda o de derecha, con algún tipo de manifestación política, que pueda afectar sus intereses.

Previendo esto salen al cruce por las dudas.

De igual manera el secretario general Juan José Zanola del gremio bancario, salió a repudiar el atentado para demostrar que ellos están atentos y siguen viviendo en nombre de los trabajadores.

La muerte del vigilador nos pone nuevamente de cara a la triste realidad que le toca vivir y sufrir al trabajador de vigilancia privada.

Lamentablemente se cumple lo que siempre denunciamos en nuestras publicaciones y en la pagina de Internet, y fundamentalmente en el texto de la “Declaración de Principios” en nombre de la Agrupación Democracia Sindical, y decimos esto más allá de la redundancia, no por pensar como dicen algunos “Te lo dije”. Porque se trata de la vida del trabajador de vigilancia y de muchos que han pagado tributo con su vida por la indiferencia de los dueños de las Agencias de seguridad, de los Dirigentes del Gremio de Vigilancia Privada (UPSRA) y los Dirigentes de la Cámara Empresaria. (CAESI). Por la ceguera de los gobiernos de turno.

Durante todo el tiempo de nuestras denuncias, siempre reclamamos que los trabajadores de vigilancia cuando prestan servicios en objetivos peligrosos donde porten armas, como en los bancos.

Las agencias de seguridad deben proveerle chaleco de protección. Demás está decir que si el compañero hubiera tenido un chaleco de protección es seguro, no hubiera muerto.

Estaría herido, eso es una realidad, pero no hubiera fallecido como ocurrió ese día.

Las noticias que transmitieron la tragedia, no dejaron ninguna duda que la culpa del luctuoso accidente recaía en la ineficiencia del trabajador por haber manipulado un paquete sospechoso, en lugar de esperar la llegada de personal especializado.

Esto es una explicación malintencionada, porque hay que tener presente dos situaciones claves, la primera es la presencia del gerente junto con una empleada y el policía junto con el vigilador.

Esto nos sugiere que el gerente y la empleada fueron a realizar la tarea de todos los días, verificar el contenido de las máquinas, pero al ver el paquete le ordenaron al vigilador que saque de inmediato esa “basura” que seguramente habría dejado algún cliente o algún vagabundo que se metió al recinto de los cajeros automáticos.

Por supuesto a la hora de las declaraciones los responsables se lavaron las manos, y por supuesto como el trabajador se murió, al pobre hombre le cargaron las culpas.

Pero además existe otro elemento mostrando la hipocresía de todos.

Por un lado aparece “La Cámara Empresaria” con el falso sentido de las condolencias hacía la familia y señalando el sacrificio de los hombres y de las mujeres trabajadoras de vigilancia, y por el otro extremo el Secretario de la Unión del Personal de Seguridad, que incluso se “juega” enviando una “corona” al lugar del sepelio.

Estos dos representantes de la seguridad privada, por los empresarios el primero y por los trabajadores el segundo son los culpables de la muerte del trabajador de vigilancia privada, y de muchos otros que han caído en servicio.

Estos dos representantes son los que de común acuerdo firmaron el Convenio Colectivo de Trabajo 194/92, con la complicidad del Ministerio de Trabajo a cargo del doctor Mera Figueroa.

Un acuerdo que dejó totalmente indefenso a los trabajadores, además de someterlos a un régimen de súper explotación.

Por eso salen presurosos a realizar declaraciones y gastarse unas monedas en una corona, prometiendo ayudar a la familia del trabajador, solo con palabras porque nunca le darán a la familia del trabajador la ayuda prometida.

Hace varios años los trabajadores nucleados dentro de la Agrupación estamos reclamando por un nuevo Convenio Colectivo de Trabajo, donde estas falencias estén contempladas, con el propósito de dignificar el esfuerzo de los trabajadores de vigilancia privada y reducir el nivel de los accidentes y de las muertes que pueden evitarse si actúan con sana sensatez, pensando en la salud laboral del trabajador de vigilancia.

El Convenio Colectivo de Trabajo, debe actualizarse y formularse con la visión puesta en la seguridad del trabajador, en la tranquilidad de la familia y en el bienestar de la comunidad, porque el Gremio sigue creciendo a causa de las inseguridades de las personas y de los bienes.

Pero mal puede dar seguridad cuando el personal no tiene las mínimas garantías y cuando la explotación del trabajador es la prioridad para garantizar la ganancia del dueño de la agencia.



SECRETARIADO NACIONAL
AGRUPACIÓN DEMOCRACIA SINDICAL
TRABAJADORES DE VIGILANCIA PRIVADA




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