El señor de los Anillos
A mi, la verdad, la tercera parte del señor de los Anillos, pues, como que no me gustó. Demasiado larga, demasiado
cursi, odio la manera tan retórica como hablan los personajes (parecen Aida de gran Hermano, ahgggg),
y que continúa en la misma tónica de las otras partes sobre todo en lo que a nosotros nos interesa:
Su mensaje ideológico, fundamentado en que los buenos son buenos "porque sí", porque otras razones, más allá del hecho
de que todos son blancos y desiguales en su bondad según su clase social, no vemos. La principal pauta que se sigue
para mostrar la bondad de los buenos es por contraposición a la maldad de los malos, pero la verdad es que cualquier
análisis mínimamente racional nos llevaría a concluir que los malos, en realidad, son buenos, y viceversa:
- En primer lugar, los supuestos malos son incapaces de hacer mal a nadie, no por falta de voluntad, es cierto,
pero un malo mínimamente creíble debería ser también una amenaza real, y estos pobres desgraciados, desde luego,
no son tal. Llevamos ya nueve horas de película y no ha muerto ni uno solo de los personajes principales: el mago
Gandalf escapa por dos veces de la muerte, primero porque los malos le dejan escapar y luego porque resucita, o no
muere, o sí pero no (no se entiende muy bien por qué resucita, pero ahí lo tienen de nuevo). Más allá de Gandalf, el
único bueno que muere es Boromir, en la primera parte, y los que la vieron recordarán que, en realidad, no estaba
nada claro que fuera bueno, y en un mundo como el del Señor de los Anillos no caben medias tintas: o eres bueno, o
eres malo, y por tanto mueres o te matan.
- Como ya pusimos de relieve en la primera parte, los malos están unidos y no tienen disensiones internas de
importancia. En el bando malo encontramos orcos, trolls, Espectros, musulmanes, orientales. Incluso la mayoría de
los animales se decantan los los malos. El Eje del Mal es plural. Sin embargo, los buenos están separados,
continuamente discuten por nimiedades, y muchas veces parece que les guía el interés particular más que el interés
general que claramente alumbra a los malos.
- Los jefes de los malos lo son por razones de mérito indudable (uno de ellos se llama "El Señor Oscuro";
¿no suena impresionante?, y fue el creador del Superanillo, con lo que forzosamente ha de ser un tipo listo ,y el
otro, Saruman, es el mago más importante de todos), no por herencia, como ocurre en el mundo de los "buenos". El Mal
está mucho más cerca de la democracia que el Bien.
- Los malos representan el afán por el progreso, mientras los buenos quieren que todo se quede como está, sin tocar
nada (especialmente una estructura jerárquica injusta y discriminatoria y, lo que es aún más grave, sexista). Todo
queda muy claro en una frase de Saruman, en la que el sabio, por muy malo que sea, mago afirma que su afán es
terminar con el mundo antiguo y sustituirlo por una sociedad moderna con un sistema de producción industrial.
Saruman es el inventor, además, de la pólvora, así como de otros muchos ingeniosos artilugios militares, mientras
que los buenos, siempre obsesionados por hacer las cosas como sus antepasados y no innovar nada, siguen con espadas
y arcos. El progreso, la modernidad, pertenecen al Mal.
- Por último, es preciso recordar que el famoso Anillo Único pertenece al Malo malón, El Señor Oscuro. Fue él quien
lo fabricó, en su infinita sabiduría, pero un supuesto Bueno se lo robó. Ahora quiere recuperarlo. ¿No les parece que
el Malo tiene al menos parte de razón? Es más, si leen el libro descubrirán que los Elfos viven tan de puta madre en
sus reinos gracias a unos anillos fabricados al mismo tiempo que el Anillo Único y con la ayuda del propio Señor
Oscuro, que dependen del Anillo Único para seguir funcionando. Es decir, todo lo que hay de bueno en la tierra de
los Buenos deriva, en realidad, de la enorme capacidad creadora del malo, siempre emprendido en continuas búsquedas
de conocimiento, inquieto con el mundo que le ha tocado vivir y deseoso de mejorarlo.
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