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Celta
Aquí os presento el horóscopo Celta,
extraído de la baraja del "Tarot Celta" de Laura Tuan, por si os
interesa esta baraja de interpretación.
Abedul:
beth
(24-dic; 21-ene)
(Deidad:
Dana o Ceridwen). Fue el primer árbol que apareció sobre la tierra tras
derretirse los hielos, y por eso ha asumido el significado simbólico del inicio
y del renacimiento; en el simbolismo celta, está considerado como el árbol
materno de la fecundidad física y espiritual.
Los
nativos del abedul son nobles, distinguidos y refinados; bajo su corteza frágil
se esconde una excepcional resistencia. Se adaptan a cualquier situación. Son
inteligentes, intuitivos y más dados a los placeres intelectuales que a
los físicos; no les gusta competir y mucho menos destacar: elegancia, armonía
y sobriedad conforman el hilo conductor de su existencia, que prefieren vivir en
ambientes tranquilos al resguardo de la confusión y el estrés.
En
cuestiones profesionales demuestran estar siempre a la altura de las
circunstancias, que afrontan con calma y con profunda seriedad y competencia.
Tienen una pequeña dosis de frialdad y de inhibición en el amor. Están muy
bien protegidos contra la adversidad.
Serbal:
Luis
(22-ene; 18-feb)
(Deidad:
Brigit). El árbol mágico del mando, del que los druidas cortan sus
varitas adivinatorias, también transmite una pizca de misterio y magia a los
nativos de su signo. Magnéticos, con gran inventiva pero siempre un poco
misteriosos, trabajan con disimulo y con envidiable fantasía para después
asombrar a los demás sacando de su sombrero de copa auténticas maravillas.
Simpáticos,
originales y muy alegres, poseen una notable fuerza psíquica que les permite
afrontar las situaciones más complicadas, para él o para los demás,
encontrando siempre la palabra justa para apoyar y consolar a quien tiene
problemas.
En el
amor, incluso cuando están profundamente conmovidos, tienden a disimular sus
sentimientos aunque sean sinceros, tal vez por pudor. Anteponen a las pasiones
incendiarias y vinculantes los valores más tranquilos de la amistad,
demostrando una disponibilidad ilimitada; pero cuando deciden finalmente
comprometerse, pueden garantizar a su pareja fidelidad y ternura.
Fresno:
Nion (18-ene; 17-mar)
(Deidad:
Diancecht o Gwyddion): El fresno el el árbol cósmico: suspendido de sus ramas,
el dios Ogmé obtuvo el conocimiento de las runas.
Profundos
e idealistas, los nativos del fresno buscan su propio mundo interior, cargado de
sueños, fantasía y romanticismo. Son poco activos y nada aventureros. Tampoco
son competitivos, prefieren llevar una existencia cómoda, al resguardo de todo
riesgo: no se sacrifican con gusto para obtener la felicidad, aunque es un
interés primordial para ellos; para alcanzar sus objetivos se basan, más que
en su voluntad, que suele dejar mucho que desear, en su intuición y en su
potencial mágico, por otra parte inherente a su planta guía.
Sagaces y
pensadores desde la más tierna infancia, saben sacar de sí mismos la mejor
solución para cada problema, poniéndose en comunicación directa con el
infinito.
Son
dúctiles y flexibles, tanto en las intenciones como en los sentimientos; aman
tiernamente pero nunca demasiado tiempo: cortejar y ser cortejados, ese es el
juego sutil, sensual y sin compromisos del que se dejan sustraer en breves
paréntesis de tierna locura.
Aliso: Fearn (18-mar;
14-abr)
(Deidad: Bran). Debido a
su proverbial resistencia al agua, el aliso se ha utilizado desde tiempos
inmemoriales como asiento para los cimientos; además, sirve para la
fabricación de instrumentos de viento, por lo que remite al simbolismo guerrero
de la batalla, cuando los combatientes obedecían el sonido de un cuerno.
La solidez, la resistencia
y la fuerza de carácter distinguen por tanto a sus nativos, que son obstinados,
impetuosos, determinados a alcanzar el objetivo que persiguen sin escatimar
esfuerzos: han nacido para mandar y combatir, pero con su brusquedad corren el
riesgo de hacer daño a las personas con carácter más indeciso y
sensible; como compensación, aunque sean despóticos, también son generosos,
brillantes y valientes, es decir, verdaderos líderes cuando se trata de
organizar y dirigir.
El autoritarismo no les
abandona en el amor, donde manifiestan sin reparos toda su fogosidad,
lanzándose de cabeza a las relaciones sin pararse a pensar las consecuencias;
su sexualidad es ardiente pero poco atenta a las exigencias de la pareja, sobre
todo porque, cuando en el juego hay una meta deseada, no tiene escrúpulos en
hacer daño con tal de alcanzar su objetivo.
Sauce:
saille (15-abr; 12-may)
(Divinidad:
Epona o Rhiannon). El árbol que crece deprisa y oculta con sus ramas el
misterio de los amantes, habla el lenguaje simbólico de la fecundidad y la
suavidad.
Como su
madera, dúctil pero resistente, los nativos del sauce saben sobrellevar las
dificultades y calibrar el cansancio, ya sea físico o psíquico, para no
encontrarse nunca faltos de energía.
Con su
elegancia innata y su encanto instintivo consiguen incluso lo que no merecen; de
hecho, con frecuencia recurren a su capacidad seductora para manipular
situaciones y personas en su propio beneficio.
Mantienen
óptimas relaciones con el dinero y se vuelven locos por la propiedad, que
persiguen con constancia y defienden con obstinación.
El juego
amoroso les intriga, pero no viven del romanticismo, siempre tienen muy presente
el lado práctico de la existencia.
Aman la
naturaleza, el campo, los platos exquisitos y la indolente sensualidad del juego
erótico, pero no desprecian placeres más refinados como la música y el arte.
Espino:
Albar(18-may; 14-jun)
(Divinidad:
Ossian). El Espino albar es la planta de mayo, la mata olorosa y bien formada,
emblema de la fecundidad y el sentido artístico.
Imprevisibles,
cambiantes, rápidos de ideas pero no tanto de acciones, los nativos del espino
albar son creativos irreductibles, dispuestos incluso a destruir su propia obra
para luego reconstruirla y mejorarla.
Ponen con
gusto su infatigable voluntad en la educación de los más jóvenes,
proponiéndose como modelos amigables más que como autoridad respetable. Por lo
demás, su movilidad y su curiosidad los mantienen jóvenes mucho tiempo y les
permiten conservar, al menos en espíritu, el lado adolescente siempre preparado
para maravillarse y sorprenderse.
Extremadamente
sensibles a la gracia y la belleza, se dejan atrapar por el amor con facilidad,
para después escaparse con él con la ligereza de una mariposa en busca de otra
flor. Sin embargo, el amor por los niños y el deseo de criar a los suyos
propios juegan papeles decisivos en su destino y se convierten en el resorte que
los lanza al fatídico paso del matrimonio.
Encina:
Druir (10-jun; 7-jul)
(Divinidad:
Dagda). Es la reina de las plantas célticas, el resistente e invencible soporte
del muérdago divino. Su madera era utilizada como material de construcción
para las estructuras de naves y edificios. Es el árbol mágico y protector de
pleno verano, y transmite a quien nace bajo su influencia toda su sólida y
luminosa belleza. Los nativos de la encina son tranquilos y decididos, nunca se
vienen abajo ni se echan atrás en sus decisiones.
No les
agradan los cambios y mucho menos los imprevistos, que les desorientan. Dan lo
mejor de sí mismos en las situaciones estables y seguras.
Como el
árbol que les influye, son muy sensibles a la fuerza del rayo; viven amores
intensos y ardientes, pero distinguen siempre con extrema lucidez el
erotismo del afecto conyugal. Viven como paréntesis sin importancia los
arrebatos de que son presas y defienden a capa y espada los vínculos afectivos
duraderos.
Acebo:
Tinne (8-jul; 4-ago)
(Deidad:
Cuchulainn).El cálido simbolismo de heroísmo y fuerza vital del acebo, con sus
bayas rojas como pequeños soles, le valió un puesto de honor entre las
plantas celtas por su gran valor ritual para los druidas. Los nacidos en este
periodo del año son solares y, en consecuencia, egocéntricos e incluso
narcisistas, como soles en el centro de las órbitas planetarias; pero al mismo
tiempo son extrovertidos, generosos y capaces de iluminar a los demás. Gracias
al magnetismo que emanan y a la capacidad de pensar positivamente caen
siempre de pie y, sea cual sea la iniciativa que emprendan, tienen la victoria
asegurada.
Han nacido
para mandar y saben cómo atraer al prójimo hacia su terreno para luego
someterlo con su fuerte voluntad. Decididos, orgullosos e incluso rígidos en
cuestiones de ideales, administran espléndidamente pero siempre con su propio
sentido de la justicia,
Además de
tener una gran capacidad de compromiso, son muy estimulantes en el amor y
esperan de la pareja la máxima participación erótica; saben ser cálidos,
comunicativos y convincentes, pero pocas veces se ofrecen por completo.
Avellano:
Coll (5-ago; 1-sep)
(Deidad:
Manannan). Una naturaleza espiritual, difuminada y a menudo escurridiza hace del
avellano el más angélico de los signos arbóreos de los celtas. Pero bajo esa
apariencia etérea, sus nativos esconden una ironía mordaz, capaz de hacer
picadillo a quien se interponga en su camino.
Racionales
y al mismo tiempo intuitivos, aprenden con facilidad y destacan más en las
actividades intelectuales que en las prácticas.
Les
fascina la comunicación en cualquiera de sus formas, del libro al cine, del
arte al diálogo mesiánico; sin embargo, estos individuos excepcionales
prefieren refugiarse en situaciones profesionales subalternas que les mantengan
apartados de obligaciones y responsabilidades, y les deje espacio a su vida
interior.
También
en el amor, antes que la unión física y las llamas de la pasión, que a menudo
les asustan, prefieren la fusión de las almas en la búsqueda de objetivos
espirituales comunes.
Endrino:
Muin (2-sep;29-sep)
(Divinidad:
Esus o Nuada). El licor extraído de la endrina, de presuntas virtudes
euforizantes, le ha dado a la planta un carácter mágico. Por otra parte,
también parecen ser características dominantes en sus nativos la exaltación y
la euforia. Según el humor y el entorno, al que son muy sensibles, pueden ser
tiernos o agresivos, amigables o intratables. Se trata, por tanto, de
apasionados e inflamables idealistas, gobernados demasiado por el corazón y
demasiado poco por la razón, enamorados de los valores del arte y de la
justicia. El razonamiento no es su fuerte y la organización mucho menos.
A pesar de
la simpatía que emanan, no se está muy a gusto en su compañía porque son
demasiado imprevisibles y disparatados para que los demás se sientan relajados
junto a ellos: destruir y reconstruir, herir para poder curar, este el el
leit motiv de su existencia.
No
obstante, en el amor pueden encontrar un equilibrio a pesar de los sobresaltos
emotivos y del aspecto celoso y violento de su carácter.
Hiedra:
Gort (30-sep; 27-oct)
(Deidad:Pwyll).
La correspondencia simbólica de la hiedra con el ahogo y el veneno hizo que los
celtas le atribuyeran un significado de muerte y renacimiento, de paso
necesariamente doloroso hacia una forma superior de existencia.
Tanto en
el estudio y el trabajo como el amor, todo lo que es misterioso en
insólito atrae a sus nativos, siempre atento al lado oculto de las cosas.
En las
relaciones sociales se hacen querer por su sobria elegancia y por su gran
corazón, rudo pero fiel, capaz de sentimientos inalterables.
Pero
aunque la relación de pareja es una de sus metas más codiciadas, es difícil
que encuentren un alma gemela con la que mantener la afinidad de gustos que
buscan, aparte de la dimensión física del amor.
Cuando no
se sienten correspondidos, suplican, irritan, se agarran, como hace su planta
guía, o bien se encierran en sí mismos y redescubren su independencia, que les
conduce hacia los valores de la búsqueda esotérica, dela literatura, del arte.
Tejo:
Ngetal (28-oct; 24-nov)
(Deidad:
Goibniu o Govanon). El tejo es un árbol especialmente querido por los druidas,
que aspiraban sus vapores para potenciar la clarividencia. Es uno de los
árboles más longevos del norte de Europa, pero dicha longevidad, sinónimo de
inmortalidad, lo ha vinculado a los cementerios, cargándolo del simbolismo de
la transformación que acompaña a la muerte y el renacimiento.
Quizá se
deba a esto el temperamento melancólico de sus nativos: caen fácilmente en la
depresión, el llanto y la inmovilidad, que por suerte alternan con arrebatos
emotivos y con un fervor entusiasta que les conduce sin falta hacia el éxito.
El entorno
tiene gran influencia en su temperamento cambiante, hasta tal punto que les
basta el contacto con las personas alegres y estimulantes para dar los mejor de
sí mismos.
Todo lo
relacionado con las superación, la renovación y el renacimiento les fascina,
pero se arriesgan al contagio psíquico a que les expone su naturaleza
receptiva.
En ellos
se alternan fases de serenidad y de mal humor, de castidad absoluta y de pasión
incontrolada, también en el amor.
Saúco:
Ruis ( 25-nov; 23-dic)
(Deidad:
Caillach). Es el árbol mágico por excelencia, ya que su madera sirve para
elaborar el silbato ritual y sus bayas se emplean en la bebida druídica
sacramental. El saúco recoge en sí todo el símbolo esotérico del
renacimiento.
Sus
nativos se parecen en muchos aspectos a los del tejo: también pueden salir
victoriosos de las peores dificultades y luego, de repente, ahogarse en un vaso
de agua, Son valientes y emprendedores, pero solo hasta que les domina la
emoción, que los convierte en presas fáciles del entusiasmo o de la
depresión. Pero por suerte, como son simpáticos y de gran talento, encuentran
con facilidad quien les apoye y se ocupe de ellos.
Llevados
por las pasiones intensas y por los deseos infantiles, aman profundamente y con
gran generosidad y gentileza, pero exigen a cambio no solo estima y respeto,
sino también una excitante y placentera seducción.